{"id":502,"date":"2013-02-06T21:58:27","date_gmt":"2013-02-06T21:58:27","guid":{"rendered":"http:\/\/www.damne.net\/?p=502"},"modified":"2026-01-19T23:29:57","modified_gmt":"2026-01-19T23:29:57","slug":"anadir-valor-a-los-contenidos-la-valorizacion-de-la-cultura-hoy","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.damne.net\/?p=502","title":{"rendered":"A\u00f1adir valor a los contenidos: la valorizaci\u00f3n de la cultura hoy"},"content":{"rendered":"<p>Esther Leslie, 2006, <a href=\"http:\/\/eipcp.net\/transversal\/0207\/leslie\/es\">http:\/\/eipcp.net\/<\/a><\/p>\n<p>_traducci\u00f3n de Marcelo Exp\u00f3sito, revisada por Joaqu\u00edn Barriendos<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Gran Breta\u00f1a, como en cualquier lugar, la cultura es el artilugio maravilloso que da m\u00e1s de lo que pide. Como un ung\u00fcento fant\u00e1stico en alg\u00fan cuento de los Hermanos Grimm, esta sustancia m\u00e1gica provee y provee, generando y aumentando el valor, tanto para el Estado como para el capital privado. La cultura se postula como un modo de producci\u00f3n de valor: por sus efectos en el relanzamiento de la econom\u00eda y la creaci\u00f3n de riqueza; por su talento para la regeneraci\u00f3n urbana mediante el alza en el precio de la vivienda y la introducci\u00f3n de nuevos emprendimientos comerciales basados sobre todo en la econom\u00eda de servicios; y por sus beneficios como una forma de rearme moral o de adiestramiento emocional, desde un punto de vista que se sostiene en el modelo de la \u201cinclusi\u00f3n social\u201d; de acuerdo con este modelo, la cultura debe hablar con \u2013o hasta con\u2013 los grupos desfavorecidos. La cultura es instrumentalizada por sus efectos \u201cgeneradores de valor\u201d. Para explotar al m\u00e1ximo los beneficios de esta producci\u00f3n generadora de valor es necesario que la cultura sea producida industrialmente. De ah\u00ed que la \u201cindustria cultural\u201d, sobre la que Adorno escribi\u00f3 cr\u00edticamente, ha sido promovida con redoblados esfuerzos en forma de \u201cindustrias culturales y creativas\u201d desde varios estamentos, desde gobiernos hasta institucionales supragubernamentales, ONGs e iniciativas privadas. El discurso sobre las \u201cindustrias creativas y culturales\u201d penetra tanto a niveles nacionales como supranacionales. En este \u00faltimo caso, por ejemplo, la UNESCO (que se describe a s\u00ed misma como \u201cun laboratorio de ideas que busca establecer est\u00e1ndares para forjar acuerdos universales sobre cuestiones \u00e9ticas emergentes\u201d) insiste en que las \u201cindustrias culturales\u201d (lo que incluye editoriales, m\u00fasica, tecnolog\u00eda audiovisual, electr\u00f3nica, videojuegos e Internet) \u201ccrean empleo y riqueza\u201d, \u201cfomentan la innovaci\u00f3n en los procesos de producci\u00f3n y comercializaci\u00f3n\u201d y \u201cson centrales en la promoci\u00f3n y mantenimiento de la diversidad cultural y en la garant\u00eda del acceso democr\u00e1tico a la cultura\u201d[1]. La UNESCO lleva a\u00fan m\u00e1s lejos la analog\u00eda insistiendo en que las industrias culturales \u201calimentan la creatividad, pues es la materia prima de la que est\u00e1n hechas\u201d. En resumen, \u201ca\u00f1aden valor a los contenidos y generan valores para los individuos y las sociedades\u201d. Los contenidos no parecen tener valor inherente, o no suficiente valor, hasta que la varita m\u00e1gica de la industria los toca. A\u00fan m\u00e1s, misteriosamente las industrias creativas producen valores a partir de la nada, a partir de s\u00ed mismas. El valor es un regalo de la industria, no una cualidad de los artefactos mismos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Muchos documentos sobre planes pol\u00edticos hacen referencia al \u201cvalor cultural\u201d. Este valor, tales documentos, se ha convertido en un t\u00e9rmino degradado que s\u00f3lo se concibe desde una perspectiva cuantificadora, por ejemplo, en an\u00e1lisis estad\u00edsticos sobre el n\u00famero de visitantes, dirigidos a monitorizar la inclusi\u00f3n social y proporcionar informaci\u00f3n a los anunciantes o patrocinadores. El valor como tal queda f\u00e1cilmente subsumido en el valor econ\u00f3mico. El valor m\u00e1s valioso de todos es el monetario. El informe del quinto aniversario de la Tate Modern en 2005 es un ejemplo entre miles[2]. En \u00e9l, el anterior Secretario de Cultura del gobierno, Chris Smith, canta las virtudes de los poderes m\u00e1gicos de la producci\u00f3n de riqueza, afirmando que \u201clas industrias creativas alcanzan m\u00e1s de cien billones de libras de valor econ\u00f3mico anual, emplean a m\u00e1s de un mill\u00f3n de personas y crecen al doble de la tasa de crecimiento del conjunto de la econom\u00eda\u201d. La comercialidad de la cultura se debe preservar: la cultura es valiosa s\u00f3lo si contribuye a la \u201ceconom\u00eda\u201d. La cultura es cuantificada: obs\u00e9rvense los gr\u00e1ficos en la web de la UNESCO sobre importaciones y exportaciones mundiales de productos culturales. Se\u00f1alar esto es banal. Por supuesto que una industria, en un mundo capitalista, produce mercanc\u00edas. Esta industria en particular produce arte como mercanc\u00eda de diversas maneras. La compra de arte se extiende como mercado en capas cada vez m\u00e1s amplias mediante la promoci\u00f3n de ferias para un tipo de arte \u201cal alcance del bolsillo\u201d, bien patrocinado y mercantilizado, que generaliza la propiedad de objetos art\u00edsticos de peque\u00f1o tama\u00f1o. La experiencia art\u00edstica se mercantiliza mediante el patrocinio de exposiciones por parte de las corporaciones y en la cuantificaci\u00f3n que los dise\u00f1adores de pol\u00edticas p\u00fablicas hacen de los beneficios sociales que se derivan de prestar atenci\u00f3n a la cultura. Y la instituci\u00f3n art\u00edstica se mercantiliza a s\u00ed misma como mercanc\u00eda. Las galer\u00edas de arte son reinventadas como espacios \u201ccon \u00e1nimo de lucro\u201d, donde se contratan los servicios de expertos en arte con fines de negocios o educativos; y en cualquier oportunidad aparece el merchandise, en tiendas de souvenires o en reproducciones digitales para descargar. La Tate es innovadora en este punto, otorgando la concesi\u00f3n de una \u201crama\u201d dise\u00f1ada estrat\u00e9gicamente, la Tate Modern, al minorista de la pintura y los arreglos dom\u00e9sticos B&amp;Q. Otro acuerdo comercial se mantiene con la empresa de telecomunicaciones BT. Obras de arte realizadas por encargo que engalanan furgonetas BT \u201cde edici\u00f3n limitada\u201d apoyan la idea compartida por BT y la Tate de \u201cacercar el arte a todos\u201d, \u201csacando literalmente el arte a las calles\u201d[3]. El arte se concibe como una cantidad abstracta, como otro producto, como las jud\u00edas enlatadas, pero el lenguaje de las ediciones limitadas emula la exclusividad inherente al arte. Es el arte como mercanc\u00eda, otra opci\u00f3n m\u00e1s en el estante del supermercado, que convenientemente se le lleva a Ud. hasta su puerta, o por lo menos pasa por delante de su casa. Se quiere que el arte sea una sustancia especial, un incentivo que mejore la vida, y, al mismo tiempo, se quiere que est\u00e9 en \u201clas calles\u201d, completa y diariamente accesible, para que sus beneficios puedan ser ampliamente distribuidos, junto con aquellos otros que se dice que derivan de la red telef\u00f3nica de BT.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La participaci\u00f3n empresarial en la cultura \u2013al igual que la alianza p\u00fablico-privada en los sectores de la salud, la educaci\u00f3n y el transporte\u2013 es parte de la d\u00e9s\u00e9tatisation, un t\u00e9rmino franc\u00e9s que se sit\u00faa entre la \u201cprivatizaci\u00f3n\u201d y el sector p\u00fablico en el mundo de la provisi\u00f3n cultural. Entre los aspectos cruciales de la d\u00e9s\u00e9tatisation se cuentan la \u201cdesinversi\u00f3n\u201d, la transferencia gratuita de derechos de propiedad, el cambio de la organizaci\u00f3n estatal a la independiente, la subcontrataci\u00f3n de las tareas de limpieza y catering, el uso del trabajo voluntario, la financiaci\u00f3n privada, el patronazgo individual y el patrocinio empresarial. Como en otros sectores estatales (por ejemplo la salud y los servicios p\u00fablicos), el desplazamiento de las pol\u00edticas culturales separa a las instituciones culturales del Estado y las obliga a atraer el dinero privado. La privatizaci\u00f3n del mundo del arte (en la que la l\u00f3gica econ\u00f3mica es central) se combina con una devoluci\u00f3n del poder que ofrece alguna autonom\u00eda y responsabilidad a los administradores locales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En una paradoja t\u00edpica del neoliberalismo, el auge de la privatizaci\u00f3n y la inclusi\u00f3n de la industria privada como patrocinadora del sector art\u00edstico se ha visto acompa\u00f1ado de la sujeci\u00f3n de la cultura a la intervenci\u00f3n gubernamental y estatal, bajo el nombre de las pol\u00edticas culturales. El corolario de las \u201cindustrias creativas\u201d en el sector privado y especialmente en el estatal es la \u201cpol\u00edtica cultural\u201d. La producci\u00f3n cultural es una industria crucial en la actual batalla global por el dinero tur\u00edstico. Como tal, al igual que cualquier otra industria, est\u00e1 sujeta a la pol\u00edtica gubernamental. La pol\u00edtica cultural es a la cr\u00edtica cultural lo que la industria cultural es a la cultura. Es su mercantilizaci\u00f3n sin contrapartidas. Mucha de la ret\u00f3rica de la pol\u00edtica cultural viene a ser, en el mejor de los casos, propaganda vac\u00eda o compensaci\u00f3n consoladora, y en el peor, c\u00f3mplice de la remodelaci\u00f3n econ\u00f3mica del frente cultural, af\u00edn a la reestructuraci\u00f3n neoliberal de las econom\u00edas ejercidas por el Fondo Monetario Internacional. Lo remarcable es que la pol\u00edtica cultural haya sido impulsada por las mismas fuerzas que antes estuvieron implicadas en la cr\u00edtica cultural, bajo la forma de teor\u00eda y estudios culturales. Si la ideolog\u00eda de la privatizaci\u00f3n necesitaba promover la industrializaci\u00f3n de la cultura y su anexi\u00f3n a la producci\u00f3n de valores, monetarios y de otro tipo, diversos te\u00f3ricos culturales fueron los ide\u00f3logos voluntarios de esta reforma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Valor a\u00f1adido: la teor\u00eda como dise\u00f1o de pol\u00edticas<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La pol\u00edtica cultural tiene un amplio cometido, de lo banal a lo fatal. Tal \u00e1mbito de acci\u00f3n no impidi\u00f3 a Tony Bennett (principal promotor de los estudios culturales en Australia) insistir en 1992 que los estudios culturales deb\u00edan volverse pr\u00e1cticos, implicarse en el dise\u00f1o de pol\u00edticas y convertirse en consejeros de directivos y gobiernos en lugar de quejarse de los efectos de la ideolog\u00eda. La larga trayectoria de los estudios culturales como promotores del populismo cultural se transform\u00f3 en una ret\u00f3rica sobre la libertad de elecci\u00f3n que se presentaba como antielitista. Lo ir\u00f3nico es que algunos te\u00f3ricos que antes profesaban adhesi\u00f3n a alg\u00fan tipo de marxismo ahora promueven la cultura como la cara benevolente y benefactora del capitalismo. \u00bfC\u00f3mo pudo suceder? El primer impulso de los estudios culturales provino de observar una carencia en las teor\u00edas marxistas de la cultura. El marxismo, de acuerdo con el te\u00f3rico de los estudios culturales Stuart Hall, \u201cno hablaba ni parec\u00eda entender [&#8230;] nuestro objeto privilegiado de estudio: la cultura, la ideolog\u00eda, el lenguaje, lo simb\u00f3lico\u201d[4]. N\u00f3tese aqu\u00ed que la cultura es subsumida en lo intangible, no-material o sencillamente \u201ccognitivo\u201d. El trabajo, el papel de la producci\u00f3n, se escurre como una componente teorizable de la pr\u00e1ctica. El rencor contra la producci\u00f3n se ve reforzado al desplazar el enfoque hacia los p\u00fablicos y el consumo. El trabajo de la producci\u00f3n cultural desaparece.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tras alejarse del marxismo tan s\u00f3lo \u201ca la distancia de un grito\u201d, como dijo Stuart Hall, los estudios culturales se bifurcaron. Una rama se encamin\u00f3 hacia la sociolog\u00eda de la cultura, la cual trata de las pr\u00e1cticas de la cultura popular. La otra opt\u00f3 por el estilo, lo superficial, la textualidad y el encanto de la \u201cteor\u00eda\u201d. El resultado de ambas fue un cambio en la comprensi\u00f3n de la ideolog\u00eda. En el inicio, un enfoque de la ideolog\u00eda y de los aparatos de Estado delineado por la influencia de Althusser conceb\u00eda al Estado y sus \u00f3rganos como contextos productores de un pensamiento al servicio de intereses de clase, y al mercado como una fuerza de control, una justificaci\u00f3n ideol\u00f3gica de la opresi\u00f3n de clase. Ello se ve reemplazado por la adhesi\u00f3n a la cultura \u2013 o a la ideolog\u00eda \u2013 como expresi\u00f3n aut\u00e9ntica o post aut\u00e9ntica de la subjetividad. La ideolog\u00eda ya no es un influjo problem\u00e1tico inescapable, sino m\u00e1s bien el lugar mismo del placer, de la resistencia, del poder y del contrapoder. La ideolog\u00eda es cultura, de manera que la cultura es inmaterial, puramente Geist. Esta conceptualizaci\u00f3n hizo posible la remodelaci\u00f3n de los estudios culturales como pol\u00edticas culturales. Es la presunta inmaterialidad de la cultura, su acento simb\u00f3lico, lo que impulsa la fijaci\u00f3n en el consumidor o consumidora, quien recibe cultura como un a\u00f1adido a su identidad, como un distintivo del gusto. Numerosos te\u00f3ricos culturales se reinventaron en la forma de aspirantes a dise\u00f1adores de pol\u00edticas en las \u201cindustrias culturales\u201d. Haci\u00e9ndose todav\u00eda eco de la teor\u00eda cultural que absorbieron, elaboran el lenguaje de las investigaciones y los nichos de mercado, las herramientas capitalistas para colocar productos en industrias competitivasng1034[5]. John Holden, Jefe de Desarrollo en el think-tank Demos y antiguo especialista en inversiones con m\u00e1sters en derecho e historia del arte, nos dice en su ensayo El valor cultural de la Tate Modern[6] que quienes all\u00ed acuden no son \u201cespectadores\u201d, sino \u201cactores\u201d. Adopta aqu\u00ed una versi\u00f3n de la idea de Walter Benjamin sobre el auditor cultural como productor. Pero el significado de la idea se retuerce hasta convertirla en su parodia contempor\u00e1nea. Contin\u00faa afirmando: \u201cSe puede dar cuenta de esta [apariencia de los visitantes del museo como actores] en t\u00e9rminos de marketing: se trata de personas que refuerzan su aspecto cool ali\u00e1ndose con una de las marcas m\u00e1s cool de Gran Breta\u00f1a; o se puede pensar de forma m\u00e1s suave: gente que forma su propia identidad y expande su personalidad interactuando con lo que Tessa Jowell, la Secretaria de Estado para la Cultura, ha llamado \u2018el complejo cultural\u2019\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Adorno contra la industria<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El arte no es s\u00f3lo parte de \u201clos negocios como siempre\u201d. Es el lubricante que hace rodar mejor las ruedas de los negocios y permite ensamblar con suavidad los engranajes de la sociedad. El concepto de \u201cindustria cultural\u201d de Adorno \u2013un acoplamiento de lo inacoplable\u2013 asum\u00eda que la industria era anatema para la cultura. La industria significa negocio, producci\u00f3n sinf\u00edn. Para Adorno, el arte es un lugar de utop\u00eda, lo que no significa que tenga nada en com\u00fan con las utop\u00edas tecnol\u00f3gicas que imaginaban complejas formas de atravesar y salir del capitalismo. Adorno postula que la utop\u00eda es un lugar para la indolencia, lo improductivo, lo in\u00fatil. Similarmente, el arte no tiene nada que ver con la incesante producci\u00f3n industrial de artefactos, valores, subproductos, resultados y objetivos: todo ello necesario para solicitar subvenciones y elaborar informes de supervisi\u00f3n. El arte no es ni siquiera un lugar en el que producir alternativas concretas: \u201cAl igual que la teor\u00eda, el arte no puede concretizar la utop\u00eda, ni aun negativamente\u201d[7]. Adorno afirma:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cArte no significa apuntar alternativas, sino, mediante nada m\u00e1s que su forma, resistirse al curso del mundo que contin\u00faa poniendo a los hombres una pistola en el pecho\u201d[8].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En su forma el arte propone algo distinto que los negocios como siempre. El arte mantiene un espacio para la utop\u00eda, su forma marca los contornos de la utop\u00eda. Pero no puede representarla; a cambio, dibuja este tiempo futuro negativamente:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cPuede que no sepamos qu\u00e9 es el ser humano o cu\u00e1l es el perfil correcto de las cosas humanas, pero lo que aqu\u00e9l no es y qu\u00e9 forma de las cosas humanas es incorrecta, eso s\u00ed lo sabemos, y s\u00f3lo en este saber espec\u00edfico y concreto hay algo m\u00e1s, algo positivo, que se nos abre\u201d[9].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es esta imaginaci\u00f3n negativa lo que impulsa al arte. Pero aun as\u00ed es posible imaginar, sin concretizar, futuros para y en el arte, como Adorno hizo cuando escribi\u00f3 lo siguiente en su Teor\u00eda est\u00e9tica:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cMientras rechaza con firmeza la apariencia de reconciliaci\u00f3n, el arte no obstante se aferra r\u00e1pidamente a la idea de reconciliaci\u00f3n en un mundo antagonista. As\u00ed, el arte es la verdadera conciencia de una \u00e9poca en la que la utop\u00eda\u2026 es una posibilidad real como destrucci\u00f3n catastr\u00f3fica total\u201d[10].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El arte podr\u00eda, por su situaci\u00f3n precaria y an\u00f3mala en la sociedad mercantil, portar una relaci\u00f3n no concreta con la utop\u00eda. Se\u00f1alar un lugar para la \u2018idea\u2019 de utop\u00eda. Frente a la industria cultural Adorno se adhiere al arte como el \u00fanico refugio de la utop\u00eda, y como nuestra oportunidad para otro tipo de vida. La manera en que Adorno se aferra al arte es correcta en la medida en que sin el pensamiento del arte, al igual que sin el pensamiento de la utop\u00eda, no habr\u00eda alternativa a la industria. Pero s\u00f3lo llega hasta ah\u00ed.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Despu\u00e9s de Adorno: la pol\u00edtica cultural como estetizaci\u00f3n de la pol\u00edtica<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El arte en s\u00ed mismo no puede recobrarse de una situaci\u00f3n intr\u00ednseca al capitalismo industrial, por la cual ha sido adjuntado a la pol\u00edtica, l\u00e9ase lo econ\u00f3mico. No puede por s\u00ed mismo separarse para regresar a \u201clo est\u00e9tico\u201d. Rechazar este embrollo s\u00f3lo llevar\u00eda a reforzar algunas ideas precr\u00edticas, como si Walter Benjamin, T. W. Adorno y Guy Debord nunca hubieran existido. Los movimientos art\u00edsticos se han fundido con los negocios de la pol\u00edtica de numerosas maneras. La pol\u00edtica se ha convertido en parte en un arte de la exhibici\u00f3n. Las afirmaciones con la que Walter Benjamin cierra su ensayo sobre la obra de arte, acerca de la \u201cestetizaci\u00f3n de la pol\u00edtica\u201d y la \u201cpolitizaci\u00f3n del arte\u201d, han adquirido nueva validez. Es f\u00e1cil observar hoy por doquier una estetizaci\u00f3n de la pol\u00edtica. Vivimos en un mundo del espect\u00e1culo pol\u00edtico mediatizado que refuerza las reacciones pasivas y sumisas. La pol\u00edtica es un show en el que se nos compele a mirar y en el que lo que se oferta no son sino simples divisiones de lo esencialmente id\u00e9ntico. La frase de Benjamin indica que m\u00e1s all\u00e1 de la estetizaci\u00f3n de los sistemas, las figuras y los acontecimientos pol\u00edticos, hay una estetizaci\u00f3n (o alienaci\u00f3n) m\u00e1s fundamental: la estetizaci\u00f3n de la pr\u00e1ctica humana. Esto significa una alienaci\u00f3n de las especies vivas, hasta el punto que aceptamos y disfrutamos ver nuestra propia destrucci\u00f3n. Benjamin discute el tema de la politizaci\u00f3n del arte en el contexto de la aniquilaci\u00f3n humana. La guerra se ha convertido en el acontecimiento art\u00edstico final, porque satisface las nuevas necesidades del sensorio humano, que han sido remodeladas tecnol\u00f3gicamente. Esto era finalizar la tarea del arte por el arte, o del esteticismo, a la vista de 1936, lo que significa que todo es una experiencia est\u00e9tica, incluso la guerra. La humanidad observa una tecno-exhibici\u00f3n que conmociona y espanta[11], o lo que es lo mismo, su propia tortura. Se revela en ella. La pol\u00edtica genuina \u2013la direcci\u00f3n racional de las tecnolog\u00edas, la incorporaci\u00f3n democr\u00e1tica de quienes utilizan dichas tecnolog\u00edas, las revelaciones acerca de los intereses privados que dirigen el sistema\u2013 requiere actuar por nosotros y nosotras mismas: autores como productores, p\u00fablicos como cr\u00edticos, tal como Benjamin dijo[12]. De la misma forma, el arte que el comunismo politiza no es el arte tal y como se conoce y hereda (y se reifica para el consumo pasivo), sino m\u00e1s bien, de nuevo, una oportunidad para actuar por nosotros y nosotras mismas. Se trata de una reversi\u00f3n dial\u00e9ctica, no de una negaci\u00f3n. Podr\u00eda parecer superficialmente como si la politizaci\u00f3n del arte hubiera sido adoptada de manera amplia en la \u201ccomunidad art\u00edstica\u201d. Las exposiciones prestan con frecuencia atenci\u00f3n a cuestiones \u2018pol\u00edticas\u2019 como la pobreza, el g\u00e9nero, la etnicidad, la globalizaci\u00f3n, la guerra. Pero \u00e9sta no es la victoria de la idea benjaminiana de la politizaci\u00f3n del arte. Al contrario, es un s\u00edntoma m\u00e1s de la estetizaci\u00f3n de la pol\u00edtica. Porque lo que se produce mediante la politizaci\u00f3n real del arte no es lo que tenemos por costumbre ver en las galer\u00edas: arte pol\u00edticamente correcto que se conforma con el sistema de galer\u00edas y becas, compitiendo en los t\u00e9rminos de las industrias creativas y culturales. La politizaci\u00f3n del arte significa m\u00e1s bien un rechazo consciente de los sistemas de exhibici\u00f3n, producci\u00f3n y consumo, monitorizado e inclusi\u00f3n, as\u00ed como del elitismo y la exclusi\u00f3n, por un arte que se dispersa en la pr\u00e1ctica cotidiana y deviene pol\u00edtico, es decir, democr\u00e1ticamente disponible para todos como pr\u00e1ctica y como materia de la cr\u00edtica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Karl Marx se\u00f1ala que la actividad humana constituye la realidad mediante la praxis, y la verdad se gana mediante procesos de desarrollo de uno mismo. Es bien conocido c\u00f3mo lo expres\u00f3: el individuo acabado del comunismo maduro es cazador a la ma\u00f1ana, pescador a la tarde y pensador cr\u00edtico a la noche, sin definirse socialmente ni como cazador, ni como pescador, ni como cr\u00edtico. Es una falta de libertad caracter\u00edstica de la sociedad de clases el hecho de que algunas personas carguen con la tarea de ser artista, portando ese rol social, mientras que otras son excluidas de \u00e9l. Inversamente, podrida por su mercantilizaci\u00f3n, la practica art\u00edstica es hoy una deformaci\u00f3n del despliegue sensorial del individuo que caracteriza a toda comunidad humana verdadera. La reificaci\u00f3n de la actividad humana en los \u00e1mbitos separados del trabajo y el juego, la est\u00e9tica y la pol\u00edtica, nos da\u00f1a a todos y a todas, y debe ser superada. Lo est\u00e9tico debe ser rescatado del gueto del arte y colocado en el centro de la vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que quiero decir para finalizar es lo siguiente: ninguna cr\u00edtica de las industrias culturales y creativas tiene sentido a no ser que estemos dispuestos y dispuestas a criticar al capitalismo industrial en su conjunto, all\u00e1 donde aparezca, por cualquiera de sus efectos. Si bien Adorno pudiera tener raz\u00f3n al afirmar que el arte es un tipo especial de trabajo que revela los puntos cr\u00edticos de presi\u00f3n del sistema, en la medida en que se ha industrializado se ha convertido efectivamente en lo mismo que cualquier otro trabajo: una tarea de mierda alienante y aburrida. Es ah\u00ed por donde debemos empezar: por las condiciones de trabajo all\u00e1 donde tienen lugar, no s\u00f3lo por las aflicciones espec\u00edficas de los y las artistas. Esto significa preguntarnos en primer lugar por qu\u00e9 es necesaria la \u201cinclusi\u00f3n social\u201d, y por qu\u00e9 la sociedad de clases necesita y no necesita, al mismo tiempo, al arte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[1] Las citas provienen del sitio web de la UNESCO, concretamente de la secci\u00f3n Culture, trade and globalisation. V\u00e9ase.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[2] Tate Modern: The First Five Years (2005),.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[3] Este lenguaje sobre \u201clas calles\u201d es utilizado por el Jefe de Patrocinio de BT en el sitio web del BTPLC y se reproduce por doquier con motivos promocionales y similares.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[4] Stuart Hall, \u201cCultural Studies and its Theoretical Legacies\u201d, en Lawrence Grossbert, et al., Cultural Studies, Routledge, Nueva York, 1992, p\u00e1g. 279.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[5] V\u00e9ase Jim McGuigan, Rethinking Cultural Policy, Open University Press y McGraw-Hill Education, Maidenhead, 2004, p\u00e1g. 139.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[6] V\u00e9ase \u201cThe Cultural Value of Tate Modern\u201d en Tate Modern: The First Five Years, op. cit.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[7] Theodor W. Adorno, Aesthetic Theory, Routledge &amp; Kegan Paul, Londres, p\u00e1g. 48 [versi\u00f3n castellana: Teor\u00eda est\u00e9tica, Taurus, Madrid, 1971, reeditada por Orbis, Barcelona, 1983; Obras completas, vol. 7, Akal, Madrid, 2006].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[8] Theodor W. Adorno, \u201cCommitment\u201d, en R. Taylor (ed.), Aesthetics and Politics, New Left Review, 1977, p\u00e1g. 180 [versi\u00f3n castellana: &#8220;Compromiso&#8221;, traducci\u00f3n de Alfredo Brotons Mu\u00f1oz, Notas sobre literatura. Obras completas, vol. 11, Akal, Madrid, 2003, p\u00e1g. 397].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[9] Theodor W. Adorno, \u201cIndividual and Organisation\u201d, Gesammelte Schrifen, vol. VIII, Suhrkamp, Frankfurt, 1986, p\u00e1g. 456.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[10] Theodor W. Adorno, Aesthetic Theory, op. cit., p\u00e1g. 48.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[11] En el original: \u201cshock and awe proportions\u201d, aludiendo al vil nombre con que Estados Unidos bautiz\u00f3 su estrategia militar para la guerra de Irak [NdT].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[12] V\u00e9ase Walter Benjamin, \u201cThe Author as Producer\u201d, Selected Writings, Volume 2, Part I, 1927-1930, Harvard University Press, Cambridge, Massachusetts, 2005 [versi\u00f3n castellana: \u201cEl autor como productor\u201d, Tentativas sobre Brecht. Iluminaciones III, Taurus, Madrid, 1990].<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En Gran Breta\u00f1a, como en cualquier lugar, la cultura es el artilugio maravilloso que da m\u00e1s de lo que pide. Como un ung\u00fcento fant\u00e1stico en alg\u00fan cuento de los Hermanos Grimm, esta sustancia m\u00e1gica provee y provee, generando y aumentando el valor, tanto para el Estado como para el capital privado. La cultura se postula como un modo de producci\u00f3n de valor: por sus efectos en el relanzamiento de la econom\u00eda y la creaci\u00f3n de riqueza; por su talento para la regeneraci\u00f3n urbana mediante el alza en el precio de la vivienda y la introducci\u00f3n de nuevos emprendimientos comerciales basados sobre todo en la econom\u00eda de servicios; y por sus beneficios como una forma de rearme moral o de adiestramiento emocional, desde un punto de vista que se sostiene en el modelo de la \u201cinclusi\u00f3n social\u201d; de acuerdo con este modelo, la cultura debe hablar con \u2013o hasta con\u2013 los grupos desfavorecidos. 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