{"id":506,"date":"2013-02-06T22:02:57","date_gmt":"2013-02-06T22:02:57","guid":{"rendered":"http:\/\/www.damne.net\/?p=506"},"modified":"2026-01-19T23:29:54","modified_gmt":"2026-01-19T23:29:54","slug":"geopolitica-del-chuleo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.damne.net\/?p=506","title":{"rendered":"Geopol\u00edtica del chuleo"},"content":{"rendered":"<p>Suely Rolnik, 2006, <a href=\"http:\/\/eipcp.net\/transversal\/1106\/rolnik\/es\">http:\/\/eipcp.net\/<\/a><\/p>\n<p><em>_traducci\u00f3n castellana de Damian Krauss y Florencia G\u00f3mez, revisada por Joaqu\u00edn Barriendos y Marcelo Exp\u00f3sito.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fuertes vientos cr\u00edticos han agitado el territorio del arte desde comienzos de la d\u00e9cada de 1990. Con diferentes estrategias, desde las m\u00e1s panfletarias y distantes al arte hasta las m\u00e1s contundentemente est\u00e9ticas, tal movimiento de los aires del tiempo tiene como una de sus principales dianas la pol\u00edtica que es propia del capitalismo financiero que se instal\u00f3 en el planeta a partir del final de los a\u00f1os setenta, la cual se rige por procesos de subjetivaci\u00f3n (especialmente sobre el lugar del otro y el destino de la fuerza de creaci\u00f3n). La confrontaci\u00f3n con este campo problem\u00e1tico impone la convocatoria a una mirada transdisciplinaria, ya que est\u00e1n all\u00ed imbricadas innumerables capas de realidad, tanto en el plano macropol\u00edtico (los hechos y los modos de vida en su exterioridad formal, sociol\u00f3gica) como en el micropol\u00edtico (las fuerzas que agitan la realidad, disolviendo sus formas y engendrando otras en un proceso que abarca el deseo y la subjetividad).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Brasil, este debate s\u00f3lo se esboza curiosamente a partir del cambio de siglo, en una parte de la nueva generaci\u00f3n de artistas que comienza a tener expresi\u00f3n p\u00fablica en ese momento, organiz\u00e1ndose frecuentemente en los llamados \u201ccolectivos\u201d. M\u00e1s reciente a\u00fan es la articulaci\u00f3n del movimiento local con la discusi\u00f3n mantenida hace mucho tiempo fuera del pa\u00eds[1]. Hoy, este tipo de tem\u00e1tica comienza incluso a incorporarse al escenario institucional brasile\u00f1o, en la estela de lo que viene ocurriendo hace ya alg\u00fan tiempo fuera del pa\u00eds, donde este movimiento se ha transformado en una \u201ctendencia\u201d en el circuito oficial[2]. Como veremos, dicha incorporaci\u00f3n se refiere al lugar que ocupa el arte en las estrategias del capitalismo financiero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ante la emergencia de este tipo de tem\u00e1ticas en el territorio del arte, surgen algunas preguntas: \u00bfqu\u00e9 hacen ah\u00ed cuestiones como \u00e9stas?, \u00bfpor qu\u00e9 han sido cada vez m\u00e1s recurrentes en las pr\u00e1cticas art\u00edsticas? En lo que respecta a Brasil, \u00bfpor qu\u00e9 aparecen reci\u00e9n ahora?, \u00bfcu\u00e1l es el inter\u00e9s de las instituciones en incorporarlas? Voy a esbozar aqu\u00ed algunas v\u00edas de prospecci\u00f3n micropol\u00edtica, esperando que las mismas puedan contribuir al enfrentamiento de estas preguntas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Antes de comenzar con el trazado de esta cartograf\u00eda, hay que recordar que el surgimiento de cualquier cuesti\u00f3n se produce siempre a partir de problemas que se presentan en un contexto dado atravesando nuestros cuerpos, provocando una crisis de nuestras referencias. Es el malestar de la crisis lo que desencadena el trabajo del pensamiento: un proceso de creaci\u00f3n que puede expresarse de forma conceptual, pero tambi\u00e9n pl\u00e1stica, musical, cinematogr\u00e1fica\u2026 o simplemente existencial. Sea cual sea el canal de expresi\u00f3n, pensamos\/creamos porque algo de nuestras vidas nos fuerza a hacerlo para dar cuenta de aquello que est\u00e1 pidiendo paso en nuestro d\u00eda a d\u00eda: nada que ver con la noci\u00f3n de \u201ctendencia\u201d, propia de la l\u00f3gica medi\u00e1tica y su principio mercadol\u00f3gico. Tras entender desde esta perspectiva la funci\u00f3n del pensamiento, la insistencia en este tipo de tem\u00e1tica nos indica que la pol\u00edtica de subjetivaci\u00f3n, de relaci\u00f3n con el otro y de creaci\u00f3n cultural est\u00e1 en crisis y que, seguramente, viene oper\u00e1ndose una mutaci\u00f3n en estos campos. La singularidad del arte como modo de expresi\u00f3n y, por ende, de producci\u00f3n de lenguaje y pensamiento, es la invenci\u00f3n de posibles los cuales adquieren cuerpo y se presentan en vivo en la obra. De all\u00ed el poder de contagio y de transformaci\u00f3n que la acci\u00f3n art\u00edstica porta. Mediante esta acci\u00f3n, es el mundo el que est\u00e1 en obra. No debe extra\u00f1ar entonces que el arte indague sobre el presente y participe de los cambios que operan en la actualidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>En busca de la vulnerabilidad<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una de las b\u00fasquedas que ha movido especialmente las pr\u00e1cticas art\u00edsticas es la de la superaci\u00f3n de la anestesia de la vulnerabilidad al otro, propia de la pol\u00edtica de subjetivaci\u00f3n en curso. Y es que la vulnerabilidad es la condici\u00f3n para que el otro deje de ser simplemente un objeto de proyecci\u00f3n de im\u00e1genes preestablecidas y pueda convertirse en una presencia viva, con la cual construimos nuestros territorios de existencia y los contornos cambiantes de nuestra subjetividad. Ahora bien, ser vulnerable depende de la activaci\u00f3n de una capacidad espec\u00edfica de lo sensible, la cual fue reprimida durante muchos siglos, manteni\u00e9ndose activa s\u00f3lo en ciertas tradiciones filos\u00f3ficas y po\u00e9ticas que culminaron en las vanguardias culturales de finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX, cuya acci\u00f3n se propag\u00f3 por el tejido social en el transcurso del siglo XX. La propia neurociencia, en sus investigaciones recientes, comprueba que cada uno de nuestros \u00f3rganos de los sentidos es portador de una doble capacidad: cortical y subcortical[3].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La primera corresponde a la percepci\u00f3n, la cual nos permite aprehender el mundo en sus formas para luego proyectar sobre ellas las representaciones de las que disponemos a manera de una atribuci\u00f3n de sentido. Esta capacidad, que nos es la m\u00e1s familiar, est\u00e1 por lo tanto asociada al tiempo, a la historia del sujeto y al lenguaje. Con ella se yerguen, claramente delimitadas, las figuras de sujeto y objeto manteniendo entre s\u00ed una relaci\u00f3n de exterioridad. Esta capacidad cortical de lo sensible es la que permite conservar el mapa de representaciones vigentes, de modo tal que podamos movernos en un escenario conocido donde las cosas permanezcan en sus debidos lugares, m\u00ednimamente estables.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La segunda capacidad subcortical, que a causa de su represi\u00f3n hist\u00f3rica nos es menos conocida, nos permite aprehender el mundo en su condici\u00f3n de los campos de fuerzas que nos afectan y se nos hacen presentes en el cuerpo bajo la forma de sensaciones. El ejercicio de esta capacidad est\u00e1 desvinculado de la historia del sujeto y del lenguaje. Con ella, el otro es una presencia viva hecha de una multiplicidad pl\u00e1stica de fuerzas que pulsan en nuestra textura sensible, torn\u00e1ndose as\u00ed parte de nosotros y de nosotras mismas. Se disuelven aqu\u00ed las figuras de sujeto y objeto, y con ellas aquello que separa el cuerpo del mundo. Ya en la d\u00e9cada de los ochenta (en un libro que ahora ha sido reeditado[4]) llam\u00e9 \u201ccuerpo vibr\u00e1til\u201d a esta segunda capacidad de nuestros \u00f3rganos de los sentidos en su conjunto. Es nuestro cuerpo como un todo el que tiene este poder de vibraci\u00f3n en las fuerzas del mundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre la vibratibilidad del cuerpo y su capacidad de percepci\u00f3n hay una relaci\u00f3n parad\u00f3jica, ya que se trata de modos de aprehensi\u00f3n de la realidad que obedecen a l\u00f3gicas totalmente distintas e irreductibles. Es la tensi\u00f3n de esta paradoja la que moviliza e impulsa la potencia del pensamiento\/creaci\u00f3n, en la medida en que las nuevas sensaciones que se incorporan a nuestra textura sensible son intransmisibles por medio de las representaciones de las que disponemos. Por esta raz\u00f3n, ellas ponen en crisis nuestras referencias e imponen la urgencia de inventarnos formas de expresi\u00f3n. As\u00ed, integramos en nuestro cuerpo los signos que el mundo nos se\u00f1ala y, a trav\u00e9s de su expresi\u00f3n, los incorporamos a nuestros territorios existenciales. En esta operaci\u00f3n se restablece un mapa de referencias compartido con nuevos contornos. Movidos por esta paradoja, somos continuamente forzados y forzadas a pensar\/crear de acuerdo con lo que ya se ha sugerido. El ejercicio de pensamiento\/creaci\u00f3n tiene por tanto un poder de interferencia en la realidad y de participaci\u00f3n en la orientaci\u00f3n de su destino, constituyendo as\u00ed un instrumento esencial de transformaci\u00f3n del paisaje subjetivo y objetivo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El peso de cada uno de estos dos modos de conocimiento sensible del mundo, as\u00ed como la relaci\u00f3n entre ellos, es variable. Es decir, el lugar del otro y la pol\u00edtica de relaci\u00f3n que con \u00e9l se establece cambian. \u00c9sta define a su vez un modo de subjetivaci\u00f3n. Se sabe que las pol\u00edticas de subjetivaci\u00f3n cambian con las transformaciones hist\u00f3ricas ya que cada r\u00e9gimen depende de una forma espec\u00edfica de subjetividad para su viabilizaci\u00f3n en el cotidiano de todos y de cada uno de nosotros y nosotras. Es en este terreno en el que un r\u00e9gimen gana consistencia existencial y se concreta. De ah\u00ed que podemos hablar de \u201cpol\u00edticas\u201d de subjetivaci\u00f3n. Sin embargo, en el caso espec\u00edfico del neoliberalismo, la estrategia de subjetivaci\u00f3n, de relaci\u00f3n con el otro y de creaci\u00f3n cultural adquiere una importancia esencial, pues cobra un papel central en el propio principio que rige el capitalismo en su versi\u00f3n contempor\u00e1nea. El hecho es que este r\u00e9gimen se alimenta fundamentalmente \u2013hasta tal punto que recientemente ha sido calificado como \u201ccapitalismo cognitivo\u201d o \u201ccultural\u201d[5]\u2013 de las fuerzas subjetivas, especialmente las de conocimiento y creaci\u00f3n. Considerando lo anterior, puedo ahora proponer una cartograf\u00eda de los cambios que han llevado al arte a plantear este tipo de problemas. Tomar\u00e9 como punto de partida los a\u00f1os sesenta y setenta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Nace una subjetividad flexible<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hasta principios de los a\u00f1os sesenta est\u00e1bamos bajo un r\u00e9gimen fordista y disciplinario que alcanz\u00f3 su \u00e1pice en el triunfante american way of life de posguerra, en el que la subjetividad estaba regida por la pol\u00edtica identitaria y su rechazo al cuerpo vibr\u00e1til: dos aspectos inseparables ya que s\u00f3lo en la medida en que anestesiamos nuestra vulnerabilidad podemos mantener una imagen estable de nosotros y nosotras mismas y del otro, o sea una identidad. De lo contrario, somos constantemente llevados y llevadas a redise\u00f1ar nuestros propios contornos y los de nuestros territorios de existencia. Hasta dicho periodo, la imaginaci\u00f3n creadora operaba principalmente escabull\u00e9ndose por los m\u00e1rgenes. Este tiempo termin\u00f3 en los a\u00f1os sesenta y setenta como resultado de los movimientos culturales que problematizaron el r\u00e9gimen en curso y reivindicaron \u201cla imaginaci\u00f3n al poder\u201d. Tales movimientos pusieron en crisis el modo de subjetivaci\u00f3n entonces dominante, arrastrando junto a su desmoronamiento toda la estructura de la familia victoriana en su apogeo hollywoodense, soporte del r\u00e9gimen que en aquel momento comenzaba a perder hegemon\u00eda. Se cre\u00f3 entonces una \u201csubjetividad flexible\u201d[6], acompa\u00f1ada de una radical experimentaci\u00f3n de modos de existencia y de creaci\u00f3n cultural para hacer implosi\u00f3n en el coraz\u00f3n del deseo, en el modo de vida \u201cburgu\u00e9s\u201d, en su pol\u00edtica identitaria, en su cultura y, por supuesto, en su pol\u00edtica de relaci\u00f3n con la alteridad. En esta contracultura se crearon formas de expresi\u00f3n para aquello que indica el cuerpo vibr\u00e1til afectado por la alteridad del mundo, dando cuenta de los problemas de su tiempo. Las formas as\u00ed creadas tienden a transmitir la manera en que la subjetividad incorpora las fuerzas que agitan su entorno. El advenimiento de tales formas es indisociable de un devenir-otro de s\u00ed. Es m\u00e1s, ellas son el fruto de una vida p\u00fablica en un sentido fuerte: la construcci\u00f3n colectiva de la realidad la cual se construye permanentemente a partir de las tensiones que desestabilizan las cartograf\u00edas en uso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hoy en d\u00eda estas transformaciones se han consolidado. El escenario de nuestro tiempo es otro: no estamos m\u00e1s bajo ese r\u00e9gimen identitario, la pol\u00edtica de subjetivaci\u00f3n ya no es la misma. Disponemos todos y todas de una subjetividad flexible y procesual tal como fue instaurada por aquellos movimientos, y nuestra fuerza de creaci\u00f3n en su libertad experimental no s\u00f3lo es bien percibida y acogida, sino que incluso es insuflada, celebrada y frecuentemente glamourizada. A pesar de ello, hay un \u201cpero\u201d en todo esto que no es precisamente irrelevante y que no podemos soslayar: en la actualidad, el principal destino de esta flexibilidad subjetiva y de la libertad de creaci\u00f3n que la acompa\u00f1a no es la invenci\u00f3n de formas de expresividad para las sensaciones, indicadoras de los efectos de la existencia del otro en nuestro cuerpo vibr\u00e1til. No es en absoluto \u00e9sta la pol\u00edtica de creaci\u00f3n de territorios \u2013e, impl\u00edcitamente, de relaci\u00f3n con el otro\u2013 que predomina en nuestra contemporaneidad: lo que nos gu\u00eda en esta empresa, en nuestra flexibilidad posfordista, es la identificaci\u00f3n casi hipn\u00f3tica con las im\u00e1genes del mundo difundidas por la publicidad y por la cultura de masas. No obstante (independientemente de su estilo o p\u00fablico-objetivo) tales im\u00e1genes son invariablemente portadoras del mensaje de que existen para\u00edsos, aunque ahora est\u00e1n en este mundo y no en un m\u00e1s all\u00e1, y, sobre todo, de que algunas personas tienen el privilegio de habitarlos. Y m\u00e1s a\u00fan, se transmite la idea de que podemos ser uno de estos VIP\u2019s; basta para ello con que invirtamos toda nuestra energ\u00eda vital \u2013de deseo, de afecto, de conocimiento, de intelecto, de erotismo, de imaginaci\u00f3n, de acci\u00f3n, etc.\u2013 en actualizar en nuestras existencias estos mundos virtuales de signos a trav\u00e9s del consumo de objetos y servicios que los mismos nos proponen. Un nuevo arrebato para la idea de para\u00edso de las religiones judeocristianas, la cual presupone un rechazo a la vulnerabilidad al otro y de las turbulencias que \u00e9sta trae, y, m\u00e1s a\u00fan, un menosprecio por la fragilidad que ah\u00ed necesariamente acontece. En otras palabras, la idea occidental de para\u00edso prometido corresponde a un rechazo de la vida en su naturaleza inmanente de impulso de creaci\u00f3n continua. En su versi\u00f3n terrestre, el capital sustituy\u00f3 a Dios en la funci\u00f3n de garante de la promesa, y la virtud que nos hace merecerlo pas\u00f3 a ser el consumo: \u00e9ste constituye el mito fundamental del capitalismo avanzado. Ante esto, es cuando menos equivocado considerar que carecemos de mitos en la contemporaneidad: es precisamente a trav\u00e9s de nuestra creencia en el mito religioso del neoliberalismo que los mundos-imagen que este r\u00e9gimen produce se vuelven realidad concreta en nuestras propias existencias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>La subjetividad flexible se entrega al chulo<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En otras palabras, el \u201ccapitalismo cognitivo\u201d o \u201ccultural\u201d, inventado precisamente como salida a la crisis provocada por los movimientos de los a\u00f1os sesenta y setenta, incorpor\u00f3 los modos de existencia que \u00e9stos inventaron y se apropi\u00f3 de las fuerzas subjetivas, en especial de la potencia de creaci\u00f3n que en ese entonces se emancipaba en la vida social, poni\u00e9ndola de facto en el poder. Sin embargo, ahora sabemos que se trata de una operaci\u00f3n micropol\u00edtica que consiste en hacer de esta potencia el principal combustible de su insaciable hiperm\u00e1quina de producci\u00f3n y acumulaci\u00f3n de capital, a un punto tal que se puede hablar de una nueva clase de trabajadores y trabajadoras que algunos autores y autoras llaman \u201ccognitariado\u201d[7]. Es esta fuerza, as\u00ed chuleada, la que a una velocidad exponencial viene transformando el planeta en un gigantesco mercado y a sus habitantes en zombis hiperactivos incluidos o trapos humanos excluidos: dos polos entre los cuales se perfilan los destinos que les son asignados, frutos interdependientes de una misma l\u00f3gica. \u00c9se es el mundo que la imaginaci\u00f3n crea en nuestra contemporaneidad. Es de esperar que la pol\u00edtica de subjetivaci\u00f3n y de relaci\u00f3n con el otro que predomina en este escenario sea de las m\u00e1s empobrecidas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Actualmente, pasadas ya casi tres d\u00e9cadas, nos es posible percibir esta l\u00f3gica del capitalismo cognitivo operando en la subjetividad. Sin embargo, al final de los a\u00f1os setenta, cuando tuvo inicio su implantaci\u00f3n, a la experimentaci\u00f3n que ven\u00eda haci\u00e9ndose colectivamente en las d\u00e9cadas anteriores, a fin de emanciparse del patr\u00f3n de subjetividad fordista y disciplinario, dif\u00edcilmente pod\u00eda distingu\u00edrsela de su incorporaci\u00f3n por el nuevo r\u00e9gimen. La consecuencia de esta dificultad es que muchos de quienes protagonizaron los movimientos de las d\u00e9cadas anteriores cayeron en la trampa. Deslumbrados con la entronizaci\u00f3n de su fuerza de creaci\u00f3n y de su actitud transgresora y experimental \u2013hasta entonces estigmatizadas y confinadas a la marginalidad\u2013, y fascinados con el prestigio de su imagen en los medios de comunicaci\u00f3n y con los abultados salarios reci\u00e9n conquistados, se entregaron voluntariamente a su chuleo. Muchas de esas personas se tornaron ellas mismas creadoras y concretadoras del mundo fabricado para y por el capitalismo en \u00e9ste, su nuevo ropaje.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta confusi\u00f3n es sin duda producto de la pol\u00edtica de deseo propia del chuleo de las fuerzas subjetivas y de creaci\u00f3n. Un tipo de relaci\u00f3n de poder que se da b\u00e1sicamente por medio del hechizo de la seducci\u00f3n. La persona que seduce convoca en la persona seducida una idealizaci\u00f3n que la aturde: esta \u00faltima pasa a identificarse entonces con la agresora y a someterse a ella, impulsada por su propio deseo, con la esperanza de ser digna de pertenecer a su mundo. S\u00f3lo recientemente se ha tomado conciencia de esta situaci\u00f3n, lo que tiende a llevar a la ruptura del hechizo. Esto trasparece en las diferentes estrategias de resistencia individual y colectiva que se acumulan en los \u00faltimos a\u00f1os por iniciativa sobre todo de una nueva generaci\u00f3n que no se identifica en absoluto con el modelo de existencia propuesto, cayendo en la cuenta de cu\u00e1l su maniobra. Evidentemente, las pr\u00e1cticas art\u00edsticas, por su misma naturaleza de expresi\u00f3n de las problem\u00e1ticas del presente tal como atraviesan el cuerpo, no podr\u00edan permanecer indiferentes a este movimiento. Al contrario, es exactamente por esta raz\u00f3n que estas cuestiones emergen en el arte desde el inicio de los a\u00f1os noventa, tal como lo mencion\u00e9 al principio. Con diferentes procedimientos, tales estrategias vienen realizando un \u00e9xodo del campo minado que se ubica entre las figuras opuestas y complementarias de subjetividad-lujo y subjetividad-basura, campo donde se confinan los destinos humanos en el planeta del capitalismo globalizado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Una herida rentable<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero la dificultad para resistir a la seducci\u00f3n de la serpiente en su versi\u00f3n contempor\u00e1nea, propia del para\u00edso neoliberal, se agravaba m\u00e1s a\u00fan en pa\u00edses de Latinoam\u00e9rica y Europa Oriental [as\u00ed como en Espa\u00f1a], los cuales, al igual que en Brasil, se encontraban bajo reg\u00edmenes totalitarios al momento de la instauraci\u00f3n del capitalismo financiero. No olvidemos que la apertura democr\u00e1tica que se dio a lo largo de los a\u00f1os ochenta en estos pa\u00edses [desde mediados de los setenta en Espa\u00f1a] se debe en parte a la llegada del r\u00e9gimen posfordista, ya que la rigidez de los sistemas totalitarios constitu\u00eda un estorbo para la flexibilidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y es que si abordamos los reg\u00edmenes totalitarios no en su cara visible macropol\u00edtica sino en su cara invisible micropol\u00edtica, corroboraremos que lo que caracteriza a tales reg\u00edmenes es la rigidez patol\u00f3gica del principio identitario. Esto vale tanto para totalitarismos de derecha como de izquierda, pues desde el punto de vista de las pol\u00edticas de subjetivaci\u00f3n tales reg\u00edmenes no difieren. A fin de mantenerse en el poder, no se contentan en ignorar las expresiones del cuerpo vibr\u00e1til, es decir, las formas culturales y existenciales engendradas en una relaci\u00f3n viva con el otro y que desestabilizan continuamente las cartograf\u00edas vigentes. Incluso porque su propio origen constituye precisamente una reacci\u00f3n violenta a la desestabilizaci\u00f3n cuando \u00e9sta sobrepasa un umbral de tolerabilidad para las subjetividades m\u00e1s servilmente adaptadas al status quo; para \u00e9stas, tal umbral no convoca la urgencia de crear, sino por el contrario la de preservar el orden establecido a cualquier precio. Destructivamente conservador, el r\u00e9gimen totalitario va m\u00e1s lejos que la mera desconsideraci\u00f3n de las expresiones del cuerpo vibr\u00e1til: se empe\u00f1a obstinadamente en descalificarlas y humillarlas hasta que la fuerza de creaci\u00f3n, de la cual tales expresiones son producto, est\u00e1 a tal punto signada por el trauma de este terrorismo vital que ella misma termina por bloquearse, reducida al silencio. Un siglo y medio de psicoan\u00e1lisis nos habr\u00e1 mostrado que el tiempo de afrontar y elaborar un trauma de este porte puede extenderse por treinta a\u00f1os[8].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No es dif\u00edcil imaginar que el encuentro de estos dos reg\u00edmenes vuelve el escenario a\u00fan m\u00e1s vulnerable a los abusos del chuleo: en su penetraci\u00f3n en contextos totalitarios, el capitalismo cultural sac\u00f3 ventaja del pasado experimental, especialmente audaz y singular en estos pa\u00edses, pero tambi\u00e9n y sobre todo de las heridas que en las fuerzas de creaci\u00f3n causaron los golpes sufridos. El nuevo r\u00e9gimen se presenta no s\u00f3lo como el sistema que acoge e institucionaliza el principio de producci\u00f3n de subjetividad y de cultura de los movimientos de los a\u00f1os sesenta y setenta, como fue el caso en Estados Unidos y en los pa\u00edses de Europa Occidental [y Espa\u00f1a]. En los pa\u00edses bajo dictadura, dicho nuevo r\u00e9gimen gana un plus de poder de seducci\u00f3n: su aparente condici\u00f3n de salvador que viene a liberar la energ\u00eda de creaci\u00f3n de su yugo, a curarla de su estado debilitado, permiti\u00e9ndole reactivarse y volver a manifestarse[9]. Si bien el poder v\u00eda seducci\u00f3n propio del gobierno mundial del capital financiero es m\u00e1s light y sutil que la pesada mano de los gobiernos locales comandados por Estados militares que los precedieron, no por eso son menos destructivos sus efectos, aunque con estrategias y finalidades enteramente distintas. Es de esperarse, por lo tanto, que la sumatoria de ambos ocurrida en estos pa\u00edses haya agravado considerablemente el estado de alienaci\u00f3n patol\u00f3gica de la subjetividad, especialmente en la pol\u00edtica que rige la relaci\u00f3n con el otro y el destino de su fuerza de creaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>El know how antropof\u00e1gico<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si enfocamos la lente micropol\u00edtica sobre Brasil, encontraremos una situaci\u00f3n a\u00fan m\u00e1s espec\u00edfica. Se trata de que la existencia de un rasgo singular de la contracultura tal como se dio en este pa\u00eds, el cual habla de un revival de la Antropofagia en los a\u00f1os sesenta y setenta, que aparece en movimientos culturales como el Tropicalismo, tomado en su sentido m\u00e1s amplio[10]. Lo que hace reactivar esta herencia es, sin duda, el hecho de que la convocaci\u00f3n de las marcas de esta tradici\u00f3n inscritas en nuestro cuerpo trae el respaldo necesario para sostener la creaci\u00f3n de una subjetividad flexible y la conquista de una libertad de experimentaci\u00f3n que se constitu\u00edan en aquel momento. Se redescubre en la Antropofagia, como ya lo hab\u00eda propuesto el propio Oswald de Andrade, un \u201cprograma de reeducaci\u00f3n de la sensibilidad\u201d que puede funcionar como una \u201cterap\u00e9utica social para el mundo moderno\u201d[11].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De hecho, como todas las vanguardias culturales de aquellos a\u00f1os, el esp\u00edritu visionario de los modernistas brasile\u00f1os apunt\u00f3 cr\u00edticamente, ya en los a\u00f1os veinte, los l\u00edmites de las pol\u00edticas de subjetivaci\u00f3n, de relaci\u00f3n con el otro y de producci\u00f3n de cultura propia del r\u00e9gimen disciplinario. Tambi\u00e9n como las dem\u00e1s vanguardias, uno de los principales objetivos de su cr\u00edtica fue la pol\u00edtica identitaria impulsada por ese r\u00e9gimen. Pero en Europa las vanguardias tuvieron que inventar, de cero, nuevas formas de vivir y de crear y, en algunos casos, lo hicieron inspir\u00e1ndose en la figura de su supuesto \u201cotro\u201d, el colonizado, objeto de la proyecci\u00f3n del imaginario ut\u00f3pico de los colonizadores, que tend\u00eda a ser el reverso idealizado de s\u00ed mismos. En Brasil, sin embargo, esta otra pol\u00edtica de subjetivaci\u00f3n no ten\u00eda que ser inventada: estaba inscrita en nuestra memoria, desde los inicios de la fundaci\u00f3n del pa\u00eds. Me refiero a la inexistencia de una identificaci\u00f3n absoluta y estable con cualquier repertorio, la inexistencia de obediencia ciega a las reglas establecidas, la apertura para incorporar nuevos universos, la libertad de hibridaci\u00f3n, la flexibilidad de experimentaci\u00f3n y de improvisaci\u00f3n para crear territorios y sus respectivas cartograf\u00edas (todo esto llevado con gracia y alegr\u00eda). El servicio que el movimiento modernista brasile\u00f1o prest\u00f3 a la cultura del pa\u00eds fue el de circunscribir y valorar esta pol\u00edtica, d\u00e1ndole el nombre de \u201cantropofagia\u201d. Ello hizo posible tomar conciencia de esta singularidad cultural que puede afirmarse, a contrapelo de la idealizaci\u00f3n de la cultura europea, como la herencia colonial que marcaba la inteligentzia del pa\u00eds. Cabe acotar que esta identificaci\u00f3n sumisa es a\u00fan hoy en d\u00eda la marca de buena parte de la producci\u00f3n intelectual brasile\u00f1a, que en algunos sectores solamente sustituy\u00f3 su objeto de idealizaci\u00f3n por la cultura estadounidense, lo que se registra especialmente en el caso del arte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En las d\u00e9cadas de los sesenta y setenta las transformaciones inventadas por el arte a comienzos de siglo dejaron de restringirse a las vanguardias culturales; pasadas algunas d\u00e9cadas, \u00e9stas hab\u00edan contaminado el tejido social y vendr\u00edan a expresarse m\u00e1s contundentemente en la generaci\u00f3n nacida despu\u00e9s de la Segunda Guerra Mundial. Para esta generaci\u00f3n, la sociedad disciplinaria que alcanz\u00f3 su auge en aquel momento se torn\u00f3 absolutamente intolerable, lo que la hizo lanzarse a un proceso de ruptura con este patr\u00f3n en su propia existencia cotidiana. La subjetividad flexible se torn\u00f3 as\u00ed el nuevo modelo. En Brasil, en este mismo per\u00edodo, el ideario antropof\u00e1gico se reactiv\u00f3, lo que dio a este movimiento en el pa\u00eds una libertad de experimentaci\u00f3n especialmente radical.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Zombis antropof\u00e1gicos<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La existencia de esta tradici\u00f3n antropof\u00e1gica gener\u00f3 en Brasil una situaci\u00f3n peculiar tambi\u00e9n en el proceso de instalaci\u00f3n del neoliberalismo y de la clonaci\u00f3n que realiz\u00f3 de los movimientos de las d\u00e9cadas anteriores: el know how antropof\u00e1gico daba a los brasile\u00f1os y brasile\u00f1as un juego de cintura especial para adaptarse a los nuevos tiempos. Quedamos extasiadas por ser tan contempor\u00e1neos, por estar tan a gusto en la escena internacional de las nuevas subjetividades posidentitarias, de estar tan bien equipados para vivir esta flexibilidad posfordista (lo que nos convierte por ejemplo en campeones internacionales de publicidad y nos posiciona entre los grandes en el ranking mundial de las estrategias medi\u00e1ticas)[12]. Sin embargo, \u00e9sta es tan s\u00f3lo la forma que tom\u00f3 la voluptuosa y alienada entrega a este r\u00e9gimen en su aclimataci\u00f3n en tierras brasile\u00f1as, haciendo de sus habitantes, principalmente los urbanos, verdaderos zombis antropof\u00e1gicos. \u00bfCaracter\u00edsticas previsibles en un pa\u00eds con pasado colonial? Sea cual sea la respuesta, una se\u00f1al evidente de esta identificaci\u00f3n pat\u00e9ticamente acr\u00edtica para con el capitalismo financiero de parte de la propia elite cultural brasile\u00f1a, es el hecho de que el liderazgo del grupo que reestructur\u00f3 el Estado brasile\u00f1o enyesado por el r\u00e9gimen militar, haciendo del proceso de redemocratizaci\u00f3n su alineamiento al neoliberalismo, se compone, en gran parte, de intelectuales de izquierda que vivieron muchos de ellos en el exilio durante el per\u00edodo de la dictadura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Porque la Antropofagia es una forma de subjetivaci\u00f3n cuya diferencia respecto de la pol\u00edtica identitaria no garantiza nada de por s\u00ed, ya que se puede investir de diferentes \u00e9ticas, de las m\u00e1s cr\u00edticas a las m\u00e1s execrablemente reaccionarias. Ya lo apuntaba Oswald de Andrade, designando a estas \u00faltimas \u201cbaja antropofagia\u201d[13]. Lo que distingue a tales \u00e9ticas entre s\u00ed es el mismo \u201cpero\u201d que se\u00f1al\u00e9 anteriormente al referirme a la diferencia existente entre la subjetividad flexible inventada en los a\u00f1os sesenta y setenta y su clon fabricado por el capitalismo posfordista. Esta diferencia reside en la estrategia de creaci\u00f3n de territorios e, impl\u00edcitamente, en la pol\u00edtica de relaci\u00f3n con el otro: para que este proceso se oriente por una \u00e9tica de afirmaci\u00f3n de la vida es necesario construir territorios con base en las urgencias indicadas por las sensaciones, es decir, las se\u00f1ales de la presencia del otro en nuestro cuerpo vibr\u00e1til. Es en torno a la expresi\u00f3n de estas se\u00f1ales, y de su reverberaci\u00f3n en las subjetividades que respiran el mismo aire del tiempo, que van abri\u00e9ndose posibles en la existencia individual y colectiva.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora bien, no es \u00e9sta, de ninguna manera, la pol\u00edtica de creaci\u00f3n de territorios que ha predominado en Brasil: el neoliberalismo moviliz\u00f3 lo que esta tradici\u00f3n tiene de peor, la m\u00e1s baja antropofagia. La \u201cplasticidad\u201d de la frontera entre lo p\u00fablico y lo privado y la \u201clibertad\u201d de apropiaci\u00f3n privada de los bienes p\u00fablicos tomada en broma es una de sus peores facetas, impregnada de la herencia colonial (es precisamente por esta faceta de la antropofagia que Oswald de Andrade hab\u00eda llamado la atenci\u00f3n para designar su lado reactivo). Este linaje intoxica a un punto tal a la sociedad brasile\u00f1a, especialmente a su clase pol\u00edtica, que ser\u00eda ingenuo imaginarse que pueda desaparecer como por arte de magia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Son cinco siglos de experiencia antropof\u00e1gica y casi uno de reflexi\u00f3n sobre la misma a partir del momento en que, al circunscribirla cr\u00edticamente, los modernistas la tornaron consciente. Ante esto, nuestro know how antropof\u00e1gico puede ser \u00fatil hoy en d\u00eda, no para garantizar nuestro ingreso en los para\u00edsos imaginarios del capital, sino para ayudarnos a problematizar esta desgraciada confusi\u00f3n entre las dos pol\u00edticas de subjetividad flexible, separando la paja del trigo, que se distinguen b\u00e1sicamente por el lugar o no lugar que ocupa el otro. Este conocimiento nos permite participar de modo fecundo en el debate que se traba internacionalmente en torno a la problematizaci\u00f3n del r\u00e9gimen que hoy se torn\u00f3 hegem\u00f3nico e, indisociablemente, de la invenci\u00f3n de estrategias de \u00e9xodo del campo imaginario que tiene origen en su mito nefasto[14]. El arte tiene una vocaci\u00f3n privilegiada para realizar semejante tarea, en la medida en que desgarra la cartograf\u00eda del presente al liberar la vida en sus puntos de interrupci\u00f3n devolvi\u00e9ndole la fuerza de germinaci\u00f3n: una tarea totalmente distinta e irreducible a aqu\u00e9llas otras de denuncia o de concientizaci\u00f3n, que son del dominio de la macropol\u00edtica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero, para eso, tenemos que tratar la enfermedad que result\u00f3 de la desafortunada confluencia en Brasil de tres factores hist\u00f3ricos que incidieron negativamente en nuestra imaginaci\u00f3n creadora: la traum\u00e1tica violaci\u00f3n por parte de la dictadura, la explotaci\u00f3n chulesca por parte del neoliberalismo y la activaci\u00f3n de una baja antropofagia. Esta confluencia torn\u00f3 sin duda m\u00e1s exacerbados el envilecimiento de la capacidad cr\u00edtica y la identificaci\u00f3n servil con el nuevo r\u00e9gimen.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aqu\u00ed podemos volver a nuestra indagaci\u00f3n inicial acerca de la situaci\u00f3n peculiar de Brasil en el campo geopol\u00edtico del debate internacional que viene trab\u00e1ndose, hace casi dos d\u00e9cadas, en el territorio del arte, en torno al destino de la subjetividad, a su relaci\u00f3n con el otro y a su potencia de invenci\u00f3n bajo el r\u00e9gimen de capitalismo cultural. La triste confluencia de los tres factores hist\u00f3ricos puede ser una de las razones por las cuales este debate es tan reciente en el pa\u00eds. Por supuesto que hay excepciones entre nosotros, como es el caso de Lygia Clark, quien un a\u00f1o despu\u00e9s de Mayo de 1968 preanuncia ya esta situaci\u00f3n. He aqu\u00ed como ella la describe la \u00e9poca: \u201cEn el mismo momento en que digiere el objeto, el artista es digerido por la sociedad que ya encontr\u00f3 para \u00e9l un t\u00edtulo y una ocupaci\u00f3n burocr\u00e1tica: \u00e9l ser\u00e1 el ingeniero de los pasatiempos del futuro, actividad que en nada afecta el equilibrio de las estructuras sociales. La \u00fanica manera en que el artista puede escapar de la recuperaci\u00f3n es buscando desencadenar la creatividad general, sin ning\u00fan l\u00edmite psicol\u00f3gico o social. Su creatividad se expresar\u00e1 en lo vivido\u201d[15].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00bfQu\u00e9 puede el arte?<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es desde el interior de este nuevo escenario que emergen las preguntas que se pueden plantear a quienes piensan\/crean, especialmente los y las artistas, en el af\u00e1n de delinear una cartograf\u00eda de lo contempor\u00e1neo; y que lo hacen con el fin de identificar sus puntos de tensi\u00f3n para hacer irrumpir justamente ah\u00ed la fuerza de creaci\u00f3n de otros mundos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un primer bloque de preguntas ser\u00eda relativo a la cartograf\u00eda de la explotaci\u00f3n chulesca. \u00bfC\u00f3mo se aplica a nuestra vitalidad el torniquete que nos lleva a tolerar lo intolerable, y hasta a desearlo? \u00bfPor medio de qu\u00e9 procesos nuestra vulnerabilidad al otro se anestesia? \u00bfQu\u00e9 mecanismos de nuestra subjetividad nos llevan a ofrecer nuestra fuerza de creaci\u00f3n para la realizaci\u00f3n del mercado? \u00bfC\u00f3mo son capturados por la fe en la promesa de para\u00edso de la religi\u00f3n capitalista nuestro deseo, nuestros afectos, nuestro erotismo, nuestro tiempo? \u00bfQu\u00e9 pr\u00e1cticas art\u00edsticas han ca\u00eddo en esta trampa? \u00bfQu\u00e9 es lo que nos permite identificarlas? \u00bfQu\u00e9 hace que sean tan numerosas?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otro bloque de preguntas, en verdad inseparable del primero, ser\u00eda relativo a la cartograf\u00eda de los movimientos de \u00e9xodo. \u00bfC\u00f3mo liberar la vida de sus nuevos impasses? \u00bfQu\u00e9 puede hacer nuestra fuerza de creaci\u00f3n para enfrentar este desaf\u00edo? \u00bfQu\u00e9 dispositivos art\u00edsticos lograr\u00edan hacerlo? \u00bfCu\u00e1les de \u00e9stos estar\u00edan tratando al propio territorio del arte, cada vez m\u00e1s codiciado (y socavado) por el chuleo que encuentra all\u00ed una fuente inagotable para extorsionar plusval\u00eda de poder? En suma, \u00bfc\u00f3mo reactivar en los d\u00edas actuales la potencia pol\u00edtica inherente a la acci\u00f3n art\u00edstica, su poder de instauraci\u00f3n de posibles?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Respuestas a \u00e9stas y otras tantas preguntas est\u00e1n construy\u00e9ndose mediante diferentes pr\u00e1cticas art\u00edsticas junto con los territorios de todo tipo que se reinventan cada d\u00eda. Por lo que parece, el paisaje geopol\u00edtico del chuleo globalizado ya no es exactamente el mismo. Corrientes moleculares vienen moviendo las tierras. En este momento, estar\u00edan atravesando los subterr\u00e1neos de Am\u00e9rica Latina.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[1] Se refiere la autora a la proliferaci\u00f3n de colectivos de arte pol\u00edtico que ha tenido lugar fundamentalmente en el \u00e1rea de S\u00e3o Paulo en a\u00f1os recientes: Contra Fil\u00e9, Bijari, Cia Cachorra, Catadores de Hist\u00f3rias, c.o.b.a.i.a., A revolu\u00e7\u00e3o n\u00e3o ser\u00e1 televisionada, TrancaRua, Frente 3 de Fevereiro \u2026 Si se rastrean algunos de lo momentos m\u00e1s \u201cvisibles\u201d e \u201cinstitucionales\u201d de la articulaci\u00f3n de este \u201cmovimiento local\u201d con actividades semejantes que tienen lugar fuera de Brasil \u2013articulaci\u00f3n a la que Suely Rolnik se refiere sin detallar\u2013 se obtiene un interesante diagrama de algunas formas recientes de articulaci\u00f3n translocal entre pr\u00e1cticas art\u00edsticas politizadas que est\u00e1 sucediendo en estos a\u00f1os, algunas de cuyas caracteristicas ser\u00edan: la progresiva conexi\u00f3n con pr\u00e1cticas sociales y pol\u00edticas locales (por ejemplo el Movimento Sem Teto do Centro) y traslocales; una relaci\u00f3n \u201cflexible\u201d, desprejuiciada, con la instituci\u00f3n art\u00edstica, con entradas y salidas fluidas de las instituciones, etc\u00e9tera. V\u00e9ase, por ejemplo, la participaci\u00f3n de trece colectivos en la IX Bienal de La Habana bajo el t\u00edtulo Territorio S\u00e3o Paulo (http:\/\/www.bienalhabana.cult.cu\/protagonicas\/proyectos\/proyecto.php?idb=9&amp;&amp;idpy=23), la exposici\u00f3n Kollektive Kreativit\u00e4t en Kassel, organizada por el colectivo de Zagreb What, How &amp; for Whom (WHW) (http:\/\/www.fridericianum-kassel.de\/ausst\/ausst-kollektiv.html#interfunktionen_english), la edici\u00f3n bonaerense del proyecto Ex Argentina, coordinada por, entre otros, el grupo Etc\u00e9tera (http:\/\/www.exargentina.org\/participantes.html) y la exposici\u00f3n Self-Education en el Centro Nacional de Arte Contempor\u00e1neo de Mosc\u00fa, coordinada por Daria Pirkyna y el colectivo de San Petesburgo Chto Delat? (\u00bfQu\u00e9 hacer?) (http:\/\/transform.eipcp.net\/calendar\/1153261452). Sobre Kollektive Kreativity, WHW, Etc\u00e9tera, Ex Argentina, Grupo de Arte Callejero (GAC)\u2026, v\u00e9ase Brumaria, n\u00ba 5, Arte: la imaginaci\u00f3n pol\u00edtica radical, verano de 2005,[NdE].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[2] Pi\u00e9nsese en la \u00faltima edici\u00f3n de la Bienal de Sao Paulo, 2006 [NdE].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[3] V\u00e9ase Hubert Godard, \u201cRegard aveugle\u201d, en Lygia Clark, de l\u2019oeuvre \u00e0 l\u2019\u00e9v\u00e9nement. Nous sommes le moule. A vous de donner le souffle, Suely Rolnik y Corinne Diserens (eds.), Mus\u00e9e de Beaux-Arts, Nantes, 2005. Versi\u00f3n brasile\u00f1a: \u201cOlhar cego\u201d, en Lygia Clark, da obra ao acontecimento. Somos o molde, a voc\u00ea cabe o sopro, Pinacoteca del Estado, S\u00e3o Paulo, 2006. El texto es la trascripci\u00f3n de una entrevista que film\u00e9 con Godard en el contexto de un proyecto que vengo desarrollando desde 2002, que apunta a la construcci\u00f3n de una memoria viva sobre las pr\u00e1cticas experimentales propuestas por Lygia Clark y el contexto cultural brasile\u00f1o y franc\u00e9s donde tuvieron su origen. Las cincuenta y seis filmaciones realizadas hasta el momento fueron objeto de una exposici\u00f3n en Francia y en Brasil, de la cual la publicaci\u00f3n antes mencionada constituye el cat\u00e1logo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[4] Suely Rolnik, Cartografia Sentimental. Transforma\u00e7\u00f5es contempor\u00e2neas do desejo, Esta\u00e7\u00e3o Liberdade, S\u00e3o Paulo, 1989. V\u00e9ase tambi\u00e9n la edici\u00f3n de 2006 (Sulina, Porto Alegre), la cual incluye un nuevo prefacio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[5] Las nociones de \u201ccapitalismo cognitivo\u201d o \u201ccultural\u201d, propuestas por el grupo de pensadores ligados a Toni Negri y a la revista francesa Multitudes a partir de los a\u00f1os noventa, son herederas de la idea que permea toda la obra de Deleuze y Guattari acerca del estatuto de la cultura y de la subjetividad en el r\u00e9gimen capitalista contempor\u00e1neo. [V\u00e9ase en castellano: Maurizio Lazzarato, Yann Moulier Boutang, Antonella Corsani, Enzo Rullani et al., Capitalismo cognitivo. Propiedad intelectual y creaci\u00f3n colectiva, Traficantes de Sue\u00f1os, Madrid, 2004, accesible en].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[6] Desarroll\u00e9 la noci\u00f3n \u201csubjetividad flexible\u201d en algunos de mis ensayos recientes, entre los que se encuentra \u201cPolitics of Flexible Subjectivity. The Event-Work of Lygia Clark\u201d, en Terry Smith, Nancy Condee &amp; Okwui Enwezor (eds.), Antinomies of Art and Culture: Modernity, Postmodernity and Contemporaneity, Duke University Press, Durham, 2006; \u201cLife for Sale\u201d, en Adriano Pedrosa (coord.), Farsites: urban crisis and domestic symptoms. InSite, San Diego y Tijuana, 2005. V\u00e9ase Brian Holmes, \u201cThe Flexible Personality\u201d, en Hieroglyphs of the Future, WHW y Arkzin, Zagreb, 2002), accesible online en[versi\u00f3n castellana: \u201cLa personalidad flexible. Por una nueva cr\u00edtica cultural\u201d, en, Brumaria, n\u00ba 7, Arte, m\u00e1quinas, trabajo inmaterial, 2006 (http:\/\/\/www.brumaria.net) y publicaci\u00f3n multiling\u00fce en este monogr\u00e1fico, transversal: m\u00e1quinas y subjetivaci\u00f3n.].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[7] V\u00e9ase supra, nota 5 [y tambi\u00e9n algunas discusiones sobre las nuevas formas de trabajo y la posible conformaci\u00f3n a partir de ellas de nuevos sujetos pol\u00edticos, tal y como se est\u00e1n dando en el seno de algunos movimientos europeos entorno a la precariedad social; v\u00e9ase por ejemplo, en castellano, Chainworkers, Trabajar en las catedrales del consumo, en Brumaria, n\u00ba 3, 2004, accesible en].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[8] Al comenzar la dictadura militar en Brasil, el movimiento cultural persiste con toda su garra. Con la promulgaci\u00f3n del Acta Institucional N\u00famero 5 (AI5) en diciembre de 1968, el r\u00e9gimen recrudece y el movimiento pierde aliento, tendiendo a paralizarse. Como todo r\u00e9gimen totalitario, sus efectos m\u00e1s nefastos tal vez no hayan sido aquellos palpables y visibles de la prisi\u00f3n, la tortura, la represi\u00f3n y la censura, sino otros, m\u00e1s sutiles e invisibles: la par\u00e1lisis de la fuerza de creaci\u00f3n y la consiguiente frustraci\u00f3n de la inteligencia colectiva, por quedar asociadas a la amenaza aterrorizadora de un castigo que puede llevar a la muerte. Uno de los efectos m\u00e1s tangibles de tal bloqueo fue el n\u00famero significativo de individuos j\u00f3venes que vivieron episodios psic\u00f3ticos en la \u00e9poca, muchos de los cuales fueron internados en hospitales psiqui\u00e1tricos, no siendo pocos quienes sucumbieron a la \u201cpsiquiatrizaci\u00f3n\u201d de su sufrimiento, no habiendo vuelto jam\u00e1s de la locura. Tales manifestaciones psic\u00f3ticas, en parte provenientes del terror de la dictadura, ocurrieron igualmente en el \u00e1mbito de las experiencias-l\u00edmite, caracter\u00edsticas de la as\u00ed llamada contracultura, que consist\u00edan en toda especie de experimentaci\u00f3n sensorial, incluyendo generalmente el uso de alucin\u00f3genos, en una postura de resistencia activa a la pol\u00edtica de subjetivaci\u00f3n burguesa. La presencia difusa del terror y la paranoia que \u00e9ste engendra habr\u00e1 sin duda contribuido a los destinos patol\u00f3gicos de estas experiencias de apertura de lo sensible a su capacidad vibr\u00e1til.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[9] Hemos insertado en varios puntos de este escrito la menci\u00f3n a Espa\u00f1a en tanto en cuanto la hip\u00f3tesis de Suely Rolnik sobre el tipo de especial \u201cseducci\u00f3n\u201d que los nuevos reg\u00edmenes de subjetivaci\u00f3n ejercieron entre los a\u00f1os setenta y ochenta sobre la fuerzas de creaci\u00f3n que hab\u00edan sido da\u00f1adas por los golpes de una dictadura \u2013con su modo de subjetivaci\u00f3n autoritario\u2013, nos parece perfectamente aplicable al caso espa\u00f1ol: pi\u00e9nsese si no en c\u00f3mo la \u201cliberalizaci\u00f3n\u201d creativa y de los modos de vida \u2013con sus diversas \u201cmovidas\u201d y pol\u00edticas culturales de Estado\u2013 tuvo una relevancia central para legitimar el nuevo sistema pol\u00edtico encargado de implementar el neoliberalismo y su r\u00e9gimen de subjetivaci\u00f3n flexible [NdE].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[10] El movimiento contracultural en Brasil fue especialmente radical y amplio, habiendo sido el Tropicalismo una de las principales expresiones de su singularidad. La juventud activa de la \u00e9poca se divid\u00eda entre la contracultura y la militancia, las cuales sufrieron igual violencia por parte de la dictadura: prisi\u00f3n, tortura, asesinato, exilio, adem\u00e1s de los muchos que sucumbieron a la locura, como ya he se\u00f1alado. La contracultura, no obstante, jam\u00e1s fue reconocida en su potencia pol\u00edtica, a no ser por el r\u00e9gimen militar que castig\u00f3 ferozmente a quienes de ella participaron, coloc\u00e1ndolos en los mismos pabellones destinados a los presos oficialmente pol\u00edticos. La sociedad brasile\u00f1a proyectaba sobre la contracultura una imagen peyorativa, originada en una visi\u00f3n conservadora, compartida en este aspecto espec\u00edfico por la derecha y por la izquierda (incluso por los militantes de la misma generaci\u00f3n). Tal negaci\u00f3n, a\u00fan hoy, persiste en la memoria del per\u00edodo que, diferentemente, preserva y enaltece el pasado militante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[11] Oswald de Andrade, \u201cA marcha das utopias\u201d (1953), A Utopia Antropof\u00e1gica, Obras Completas de Oswald de Andrade. Globo, S\u00e3o Paulo, 1990.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[12] La televisi\u00f3n brasile\u00f1a ocupa un lugar privilegiado en el escenario internacional. Una se\u00f1al evidente de esto es el hecho de que las novelas de la red Globo se transmiten actualmente en m\u00e1s de doscientos pa\u00edses.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[13] Oswald de Andrade , \u201cManifiesto Antrop\u00f3fago\u201d (1928), A Utopia Antropof\u00e1gica, op. cit.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[14] Comenc\u00e9 a elaborar esta cuesti\u00f3n de la antropofagia, en el sentido en que la estoy problematizando aqu\u00ed, a comienzos de los a\u00f1os noventa. Este trabajo dio lugar a tres textos. El primero, escrito en 1993, es Schizoanalyse et Anthropophagie, en Eric Alliez (ed.), Gilles Deleuze. Une vie philosophique, Les emp\u00eacheurs de penser en rond, Par\u00eds, 1998; versi\u00f3n brasile\u00f1a: Esquizoan\u00e1lise e Antropofagia, en Gilles Deleuze. Uma vida filos\u00f3fica, Editora 34, S\u00e3o Paulo, 2000. El segundo es \u201cSubjetividade Antropof\u00e1gica\u201d \/ \u201cAnthropophagic Subjectivity\u201d, en Paulo Herkenhoff y Adriano Pedrosa (eds.), Arte Contempor\u00e2nea Brasileira: Um e\/entre Outro\/s, XXIVa Bienal Internacional de S\u00e3o Paulo. Fundaci\u00f3n Bienal de S\u00e3o Paulo, 1998; reeditado en Daniel Lins (ed.), Raz\u00e3o N\u00f4made, Forense Universit\u00e1ria, Rio de Janeiro, 2005. El tercero es \u201cZombie Anthropophagy\u201d, en What, How &amp; for Whom (WHW) (ed.), Collective Creativity. Dedicated to the anonymous worker, Kunsthalle Fridericianum, Kassel, 2005; versi\u00f3n francesa: \u201cAnthropophagie Zombie\u201d, en Mouvement. L\u2019indiscipline des Arts Visuels, en Artishoc, no 36-37, Par\u00eds, septiembre-diciembre de 2005 [versi\u00f3n castellana: \u201cAntropofagia zombie\u201d, en Brumaria, n\u00ba 7, Arte, m\u00e1quinas, trabajo inmaterial. 2006,. V\u00e9ase tambi\u00e9n supra, nota 1].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[15] Lygia Clark, \u201cO corpo \u00e9 a casa\u201d (1969), publicado por primera vez en franc\u00e9s con el t\u00edtulo \u201cL\u2019homme structure vivante d\u2019une architecture biologique et celulaire\u201d, en Robho, n\u00ba 5-6, Par\u00eds, 1971; reproducido en Lygia Clark, Funarte, R\u00edo de Janeiro, 1980, y posteriormente en Manuel Borja-Villel y Nuria Enguita Mayo (eds.), Lygia Clark, Fundaci\u00f3 T\u00e0pies, Barcelona, 1997.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fuertes vientos cr\u00edticos han agitado el territorio del arte desde comienzos de la d\u00e9cada de 1990. 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La confrontaci\u00f3n con este campo problem\u00e1tico impone la convocatoria a una mirada transdisciplinaria, ya que est\u00e1n all\u00ed imbricadas innumerables capas de realidad, tanto en el plano macropol\u00edtico (los hechos y los modos de vida en su exterioridad formal, sociol\u00f3gica) como en el micropol\u00edtico (las fuerzas que agitan la realidad, disolviendo sus formas y engendrando otras en un proceso que abarca el deseo y la subjetividad)&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[9,3],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.damne.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/506"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.damne.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.damne.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.damne.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.damne.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=506"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/www.damne.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/506\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5155,"href":"https:\/\/www.damne.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/506\/revisions\/5155"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.damne.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=506"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.damne.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=506"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.damne.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=506"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}