{"id":564,"date":"2013-02-11T22:43:55","date_gmt":"2013-02-11T22:43:55","guid":{"rendered":"http:\/\/www.damne.net\/?p=564"},"modified":"2026-01-19T23:29:28","modified_gmt":"2026-01-19T23:29:28","slug":"critica-como-intervencion-contrahegemonica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.damne.net\/?p=564","title":{"rendered":"Cr\u00edtica como intervenci\u00f3n contrahegem\u00f3nica"},"content":{"rendered":"<p>Chantal Mouffe<\/p>\n<p><em>_traducci\u00f3n de Marcelo Exp\u00f3sito<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para aproximarnos a la cuesti\u00f3n que se me ha pedido examinar \u2014\u00bfqu\u00e9 es la cr\u00edtica?\u2014 lo primero que tenemos que hacer necesariamente es decidir qu\u00e9 tipo de cr\u00edtica es la que vamos a tomar en consideraci\u00f3n. Hay, en efecto, muchas y diferentes formas de comprender la naturaleza de la cr\u00edtica, y las gram\u00e1ticas que corresponden a cada una de ellas son tambi\u00e9n muy diversas. \u00bfDeber\u00edamos afrontar la actividad de la cr\u00edtica en t\u00e9rminos de juicio o en t\u00e9rminos de pr\u00e1ctica? \u00bfEs, como con frecuencia se afirma, una actividad autoconsciente ligada a la Ilustraci\u00f3n, una caracter\u00edstica de la modernidad? Son preguntas que nos llevan a maneras muy diferentes de tratar el tema. M\u00e1s a\u00fan, como Michel Foucault se\u00f1al\u00f3 correctamente, la cr\u00edtica no se puede definir separadamente de sus objetos, y por eso est\u00e1 condenada a la dispersi\u00f3n. Si tuvi\u00e9ramos que restringir el objeto de nuestra investigaci\u00f3n a la cr\u00edtica social, ello limitar\u00eda el campo de significados posibles; pero no evitar\u00eda que sigui\u00e9ramos encontr\u00e1ndonos con controversias cruciales. Pensemos por una parte en J\u00fcrgen Habermas, quien argumenta que la cr\u00edtica social depende de una forma de teor\u00eda cr\u00edtica de la sociedad \u2014la teor\u00eda de la acci\u00f3n comunicativa\u2014 que provee la base sobre la cual es posible elaborar juicios normativos fuertes; y pensemos por otra parte en Foucault, quien piensa la cr\u00edtica como una pr\u00e1ctica de resistencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mi objetivo en este texto ser\u00e1 muy concreto. Me limitar\u00e9 al campo de la cr\u00edtica social, y a\u00fan m\u00e1s en concreto a la relaci\u00f3n entre cr\u00edtica social y pol\u00edtica radical. Mi intenci\u00f3n es escrutar uno de los puntos de vista sobre la cr\u00edtica social actualmente m\u00e1s en boga, aquel que piensa la pol\u00edtica radical en t\u00e9rminos de deserci\u00f3n y \u00e9xodo, para ponerlo en contraste con el enfoque basado en la noci\u00f3n de hegemon\u00eda que he venido defendiendo en mi trabajo. Mi intenci\u00f3n es traer a primer plano las principales diferencias que existen entre estos dos enfoques, que podr\u00edamos representar esquem\u00e1ticamente de la siguiente manera: cr\u00edtica como <em>retirada<\/em> <em>vs.<\/em> cr\u00edtica como <em>compromiso<\/em>, para mostrar c\u00f3mo emanan de marcos te\u00f3ricos y formas de comprender la pol\u00edtica que est\u00e1n en conflicto entre s\u00ed. Voy a argumentar que en \u00faltima instancia el problema del tipo de pol\u00edtica radical que postulan pensadores postoperaistas como Antonio Negri y Paolo Virno estriba en su err\u00f3nea concepci\u00f3n de lo pol\u00edtico que no reconoce la dimensi\u00f3n irradicable del antagonismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Cr\u00edtica como retirada<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El modelo de cr\u00edtica social y de pol\u00edtica radical que proponen Michael Hardt y Antonio Negri en <em>Imperio<\/em> y <em>Multitud<\/em><a href=\"http:\/\/eipcp.net\/transversal\/0808\/mouffe\/es\/#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><\/a>[1] reclama una ruptura total con la modernidad y la elaboraci\u00f3n de un enfoque posmoderno. Desde su punto de vista, tal ruptura es necesaria por las transformaciones radicales que han tenido lugar en nuestras sociedades desde las \u00faltimas d\u00e9cadas del siglo XX. Estos cambios, que son consecuencia del proceso de globalizaci\u00f3n y de las transformaciones en los procesos de trabajo provocadas por las luchas obreras, se pueden resumir en l\u00edneas generales de la siguiente manera:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(1) La soberan\u00eda ha adoptado una nueva forma, compuesta de una serie de organismos nacionales y supranacionales unidos por una sola l\u00f3gica de mando. Esta nueva forma global de soberan\u00eda que denominan Imperio ha reemplazado al estado previo de imperialismo, que estaba todav\u00eda basado en el intento por parte de los Estados-naci\u00f3n de extender su soberan\u00eda m\u00e1s all\u00e1 de sus fronteras. En contraste con lo que suced\u00eda durante la fase de imperialismo, el actual Imperio no tiene un centro territorial de poder ni fronteras fijas: se trata de un aparato de mando descentralizado y desterritorializado que va incorporando progresivamente en s\u00ed, dentro de sus fronteras abiertas y expansivas, todo el \u00e1mbito global.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(2) Esta transformaci\u00f3n se corresponde, seg\u00fan afirman, con la transformaci\u00f3n del modo capitalista de producci\u00f3n, en el cual se ha reducido el papel de la f\u00e1brica industrial, prioriz\u00e1ndose actualmente el trabajo comunicativo, cooperativo y afectivo. En la posmodernizaci\u00f3n de la econom\u00eda global, la creaci\u00f3n de la riqueza tiende a darse a trav\u00e9s de la producci\u00f3n biopol\u00edtica. El Imperio busca actualmente aplicar su mando sobre la totalidad de la vida, y representa as\u00ed la forma paradigm\u00e1tica de biopoder.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(3) Estamos asistiendo a una transici\u00f3n que nos conduce de la \u201csociedad disciplinaria\u201d a la \u201csociedad de control\u201d. Esta \u00faltima se caracteriza por un nuevo paradigma de poder. En la sociedad disciplinaria, que se corresponde con la primera fase de acumulaci\u00f3n capitalista, el mando se construye mediante una red difusa de dispositivos o aparatos que producen y regulan las costumbres, h\u00e1bitos y pr\u00e1cticas productivas con ayuda de instituciones disciplinarias como la prisi\u00f3n, la f\u00e1brica, el psiqui\u00e1trico, el hospital o la escuela. La sociedad de control, en contraste, es una sociedad en la cual los mecanismos de mando se vuelven inmanentes al campo social, distribuy\u00e9ndose por los cerebros y cuerpos de los ciudadanos y las ciudadanas. Los modos sociales de integraci\u00f3n y de exclusi\u00f3n se interiorizan cada vez m\u00e1s por medio de mecanismos que directamente organizan los cerebros y los cuerpos. El nuevo paradigma de poder es de naturaleza biopol\u00edtica. Lo que est\u00e1 en juego en esta forma de poder es directamente la producci\u00f3n y reproducci\u00f3n de la vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(4) Hardt y Negri afirman que las nociones de \u201cintelectualidad de masas\u201d, \u201ctrabajo inmaterial\u201d y \u201c<em>general intellect<\/em>\u201d nos ayudan a captar la relaci\u00f3n entre producci\u00f3n social y biopoder. El papel central que en la producci\u00f3n de plusval\u00eda jugaba anteriormente la fuerza de trabajo del obrero-masa fabril se ve cada vez m\u00e1s ocupado por la fuerza de trabajo intelectual, inmaterial y comunicativa. La figura del trabajo inmaterial implicado en la comunicaci\u00f3n, la cooperaci\u00f3n y la reproducci\u00f3n de los afectos ocupa una posici\u00f3n cada vez m\u00e1s central en el esquema de la producci\u00f3n capitalista.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(5) Dado que, en el tr\u00e1nsito hacia la posmodernidad y la producci\u00f3n biopol\u00edtica, la fuerza de trabajo se ha vuelto cada vez m\u00e1s colectiva y social, se requiere un nuevo t\u00e9rmino para referirse a este trabajador o trabajadora colectiva; este t\u00e9rmino es Multitud. Hardt y Negri creen que el tr\u00e1nsito hacia el Imperio abre nuevas posibilidades para la liberaci\u00f3n de la Multitud. Ven la construcci\u00f3n del Imperio como una respuesta a las varias m\u00e1quinas de poder y de lucha de la Multitud. La Multitud, dicen, convoc\u00f3 al Imperio; y la globalizaci\u00f3n, en tanto en cuanto opera una desterritorializaci\u00f3n real de las estructuras previas de explotaci\u00f3n y de control, es una condici\u00f3n para la liberaci\u00f3n de la Multitud. Las fuerzas creativas de la Multitud que sostienen el Imperio tienen la capacidad de construir un contra-Imperio, una organizaci\u00f3n pol\u00edtica alternativa de los flujos globales de intercambio y globalizaci\u00f3n, con el fin de reorganizarlos para dirigirlos hacia nuevos fines.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Llegados a este punto, merece la pena introducir la obra de Paolo Virno para completar el cuadro. Los an\u00e1lisis de Paolo Virno contenidos en <em>Gram\u00e1tica de la multitud<\/em><a href=\"http:\/\/eipcp.net\/transversal\/0808\/mouffe\/es\/#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><\/a>[2] coinciden en muchos aspectos con los de Hardt y Negri, pero tambi\u00e9n muestran significativas diferencias. Es, por ejemplo, mucho menos optimista de cara al futuro. Mientras que Hardt y Negri tienen una visi\u00f3n mesi\u00e1nica del papel de la Multitud, la cual, necesariamente, har\u00e1 caer el Imperio para establecer una Democracia Absoluta, Virno ve los cambios actuales como fen\u00f3menos ambivalentes, reconociendo las nuevas formas de subjetivaci\u00f3n y precarizaci\u00f3n que son t\u00edpicas del estadio posfordista. Es verdad que la gente no es tan pasiva como lo era antes, pero tambi\u00e9n es cierto que esto sucede porque se han convertido en actores de su propia precarizaci\u00f3n. De manera que, en lugar de ver la generalizaci\u00f3n del trabajo inmaterial como un tipo de \u201ccomunismo espont\u00e1neo\u201d, como hacen Hardt y Negri, Virno tiende a ver el posfordismo como una manifestaci\u00f3n del \u201ccomunismo del capital\u201d. Se\u00f1ala que la iniciativa capitalista orquesta hoy en su propio beneficio precisamente aquellas condiciones materiales y culturales que podr\u00edan, en otra situaci\u00f3n, haber abierto el camino a un futuro potencialmente comunista.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A la hora de imaginar c\u00f3mo la Multitud podr\u00eda liberarse, Virno declara que la era posfordista requiere la creaci\u00f3n de una Rep\u00fablica de la Multitud, entendiendo por tal una esfera de los asuntos comunes que ya no est\u00e1 dirigida por el Estado. Propone dos t\u00e9rminos clave para aprehender el tipo de acci\u00f3n pol\u00edtica caracter\u00edstico de la Multitud: el \u00e9xodo y la desobediencia civil. El \u00e9xodo es, de acuerdo con \u00e9l,\u00a0 un modelo cabal de acci\u00f3n pol\u00edtica, capaz de enfrentar los retos de la pol\u00edtica moderna. Consiste en una defecci\u00f3n masiva que rechaza el Estado buscando desarrollar la condici\u00f3n p\u00fablica del intelecto fuera de la esfera del trabajo y en oposici\u00f3n a ella. Ello requiere que se desarrolle una esfera p\u00fablica no-estatal y un tipo radicalmente nuevo de democracia que se ha de dar en t\u00e9rminos de construcci\u00f3n y experimentaci\u00f3n de formas de democracia no-representativa y extraparlamentaria organizada en torno a ligas, consejos y soviets. La democracia de la Multitud se expresa en un conjunto de minor\u00edas activas que no aspiran nunca a transformarse en una mayor\u00eda, sino que desarrollan un poder que rechaza convertirse en gobierno. Su modo de ser consiste en \u201cactuar en concertaci\u00f3n\u201d, y mientras tienden a desmantelar el poder supremo rechazan convertirse en Estado. Es por esto que la desobediencia civil necesita emanciparse de la tradici\u00f3n liberal, que es el marco en el que se la suele ubicar. En el caso de la Multitud, la desobediencia civil ya no significa ignorar una ley espec\u00edfica porque no se corresponde con los principios constitucionales, pues en tal caso se tratar\u00eda todav\u00eda de una forma de expresar lealtad al Estado. Lo que se ha de poner en cuesti\u00f3n mediante la desobediencia radical es la propia facultad de mando del Estado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En lo que respecta a c\u00f3mo imaginar el tipo de acci\u00f3n pol\u00edtica m\u00e1s adecuada para que la Multitud se libere, me parece a m\u00ed que no hay diferencias fundamentales entre Virno por una parte y Negri y Hardt por otra, puesto que estos \u00faltimos tambi\u00e9n abogan por la deserci\u00f3n y el \u00e9xodo. Argumentan que, dado que en el Imperio ya no hay un afuera, las luchas en contra se han de producir en todas partes. Este \u201cestar en contra\u201d es para ellos la clave de toda posici\u00f3n pol\u00edtica en el mundo, y la Multitud debe reconocer la soberan\u00eda imperial como el enemigo, con el fin de descubrir cu\u00e1les son los medios adecuados para subvertir su poder. Mientras que en la era disciplinaria el sabotaje era la forma fundamental de resistencia, afirman que en la era del control imperial la nueva forma podr\u00eda ser la deserci\u00f3n. Es en efecto a trav\u00e9s de la deserci\u00f3n, mediante la evacuaci\u00f3n de los lugares del poder, que Hardt y Negri piensan que se pueden ganar las batallas contra el poder. La deserci\u00f3n y el \u00e9xodo son para ellos una forma poderosa de lucha de clases contra la posmodernidad imperial.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otro punto de acuerdo importante entre Virno y Hardt\/Negri reside en su concepci\u00f3n de la democracia de la Multitud. Es cierto que Virno nunca utiliza el t\u00e9rmino \u201cdemocracia absoluta\u201d, pero en ambos casos lo que encontramos es un rechazo del modelo de democracia representativa y el dibujo de una oposici\u00f3n descarnada entre la Multitud y el Pueblo. El problema con la noci\u00f3n de pueblo es, de acuerdo con ellos, que se ve representado en una unidad con una \u00fanica voluntad, y que est\u00e1 ligado a la existencia del Estado. La Multitud, por el contrario, reh\u00faye la unidad pol\u00edtica. No es representable porque se trata de una multiplicidad singular. Es un agente de autoorganizaci\u00f3n activo que nunca podr\u00e1 alcanzar un estatuto jur\u00eddico ni converger en una voluntad general. Es antiestatal y antipopular. Virno, como Hardt y Negri, afirma que la democracia de la Multitud ya no se puede concebir en t\u00e9rminos de una autoridad soberana representativa del pueblo, y que se necesitan nuevas formas de democracia que sean no-representativas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para resumir, podr\u00edamos decir que, de acuerdo con este modelo, la actividad de la cr\u00edtica corresponde a una forma de negaci\u00f3n que consiste en retirarse de las instituciones existentes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Cr\u00edtica como compromiso hegem\u00f3nico<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En contraste con lo anterior, voy a presentar la manera en que concibo c\u00f3mo la cr\u00edtica social puede hoy adecuarse mejor a la pol\u00edtica radical. Concuerdo con los autores previos en que se hace necesario tomar en cuenta las cruciales transformaciones que en el modo de regulaci\u00f3n del capitalismo ha producido el tr\u00e1nsito del fordismo al posfordismo. Pero considero que la din\u00e1mica de esta transici\u00f3n puede ser captada mejor en el marco de la teor\u00eda de la hegemon\u00eda que hemos propugnado en <em>Hegemon\u00eda y estrategia socialista<\/em>, libro que escrib\u00ed conjuntamente con Ernesto Laclau<a href=\"http:\/\/eipcp.net\/transversal\/0808\/mouffe\/es\/#_ftn3\" name=\"_ftnref3\"><\/a>[3]. Estoy de acuerdo con que es importante no interpretar estas transformaciones como una mera consecuencia del progreso tecnol\u00f3gico, y en que hay que traer a primer plano su dimensi\u00f3n pol\u00edtica. Lo que quiero enfatizar, empero, es que son muchos los factores que han contribuido a esta transici\u00f3n, y que es necesario reconocer su naturaleza compleja. Mi problema con el punto de vista operaista y postoperaista es que, al poner tanto \u00e9nfasis en las luchas obreras, tienden a ver esta transici\u00f3n como si fuese dirigida por una sola l\u00f3gica: la resistencia obrera al proceso de explotaci\u00f3n, que fuerza a los capitalistas a reorganizar el proceso de producci\u00f3n, desplaz\u00e1ndose hacia el posfordismo, donde el trabajo inmaterial es central. Desde su punto de vista, el capitalismo s\u00f3lo puede ser reactivo, y rechazan aceptar el papel creativo que juegan tanto el capital como el trabajo. Lo que rechazan es, en efecto, el papel que en esta transici\u00f3n juega la lucha por la hegemon\u00eda, y lo que me dispongo a argumentar de inmediato es que ello se debe a su ontolog\u00eda inmanentista y a su rechazo a reconocer lo pol\u00edtico en su dimensi\u00f3n antagonista.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De acuerdo con el enfoque por el que abogo, los dos conceptos clave para enfrentar la cuesti\u00f3n de lo pol\u00edtico son \u201cantagonismo\u201d y \u201chegemon\u00eda\u201d. Por una parte, es necesario reconocer la dimensi\u00f3n de lo pol\u00edtico como la posibilidad siempre presente del antagonismo; y esto requiere, por otra parte, aceptar la inexistencia en todo orden de un fundamento final, as\u00ed como la indecidibilidad que lo impregna. Esto significa reconocer la naturaleza hegem\u00f3nica de todo tipo de orden social, y concebir la sociedad como el producto de una serie de pr\u00e1cticas cuyo prop\u00f3sito es establecer un orden en un contexto contingente. Las pr\u00e1cticas de articulaci\u00f3n mediante las cuales un orden determinado se crea, as\u00ed como el significado de las instituciones sociales que se fijan, es lo que llamamos \u201cpr\u00e1cticas hegem\u00f3nicas\u201d. Todo orden es la articulaci\u00f3n temporal y precaria de pr\u00e1cticas contingentes. Las cosas siempre podr\u00edan haber sido de otra manera, y todo orden se basa en la exclusi\u00f3n de otras posibilidades. Es siempre la expresi\u00f3n de una estructura particular de relaciones de poder. Lo que se acepta en un momento dado como \u201corden natural\u201d, junto con el sentido com\u00fan que lo acompa\u00f1a, es resultado de la sedimentaci\u00f3n de pr\u00e1cticas hegem\u00f3nicas; no es nunca la manifestaci\u00f3n de una objetividad m\u00e1s profunda y exterior a las pr\u00e1cticas que lo hacen llegar a ser. Todo orden hegem\u00f3nico es susceptible de ser cuestionado por pr\u00e1cticas contrahegem\u00f3nicas que intentan desarticularlo, con el fin de instalar otra forma de hegemon\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sostengo que es necesario introducir esta dimensi\u00f3n hegem\u00f3nica cuando pensamos la transici\u00f3n del fordismo al posfordismo. Esto significa abandonar el punto de vista de que es una sola l\u00f3gica \u2014las luchas de los trabajadores y trabajadoras\u2014 la que opera en la evoluci\u00f3n de los procesos de trabajo, y reconocer el papel proactivo que juega el capital. Para ello, podemos encontrar algunas consideraciones interesantes en la obra de Luc Boltanski y Eve Chiapello, quienes en su libro <em>El nuevo esp\u00edritu del capitalismo<\/em><a href=\"http:\/\/eipcp.net\/transversal\/0808\/mouffe\/es\/#_ftn4\" name=\"_ftnref4\"><\/a>[4] sacan a la luz el modo en que el capitalismo logr\u00f3 utilizar las demandas de autonom\u00eda de los nuevos movimientos que se desarrollaron en la d\u00e9cada de 1960, embrid\u00e1ndolos por medio de la econom\u00eda en red posfordista y transform\u00e1ndolos en nuevas formas de control. Es lo que llaman \u201ccr\u00edtica artista\u201d, refiri\u00e9ndose a las estrategias est\u00e9ticas de la contracultura: la b\u00fasqueda de la autenticidad, el ideal de autogobierno, la exigencia antijer\u00e1rquica, fueron utilizadas para promover las condiciones que requer\u00eda el nuevo modo de regulaci\u00f3n capitalista, reemplazando el marco disciplinario caracter\u00edstico del periodo fordista.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde mi punto de vista, lo que resulta interesante de este enfoque es que muestra c\u00f3mo una dimensi\u00f3n importante de la transici\u00f3n del fordismo al posfordismo consiste en un proceso de rearticulaci\u00f3n discursiva de discursos y pr\u00e1cticas ya existentes, permiti\u00e9ndonos visualizar esta transici\u00f3n en t\u00e9rminos de intervenci\u00f3n hegem\u00f3nica. Es cierto que Boltanski y Chiapello nunca utilizan este vocabulario, pero su an\u00e1lisis es un claro ejemplo de lo que Gramsci llam\u00f3 \u201chegemon\u00eda por neutralizaci\u00f3n\u201d o \u201crevoluci\u00f3n pasiva\u201d, para referirse a una situaci\u00f3n en la que las demandas que desaf\u00edan el orden hegem\u00f3nico son recuperadas por el sistema existente, satisfaci\u00e9ndolas de un modo que neutraliza su potencial subversivo. Cuando captamos la transici\u00f3n del fordismo al posfordismo en este marco anal\u00edtico, podemos entenderla como un movimiento hegem\u00f3nico por parte del capital que restablece su papel protagonista restaurando su legitimidad cuestionada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Resulta claro que, una vez que concebimos la realidad social en t\u00e9rminos de pr\u00e1cticas hegem\u00f3nicas, el proceso de cr\u00edtica social caracter\u00edstico de la pol\u00edtica radical ya no puede consistir en retirarse de las instituciones existentes, sino en comprometerse con ellas, con el fin de desarticular los discursos y pr\u00e1cticas existentes por medio de los cuales la actual hegemon\u00eda se establece y reproduce, y con el prop\u00f3sito de construir una hegemon\u00eda diferente. Quiero enfatizar que tal proceso no puede consistir meramente en separar los diferentes elementos cuya articulaci\u00f3n discursiva est\u00e1 en el origen de esas pr\u00e1cticas e instituciones. El segundo momento, el momento de rearticulaci\u00f3n, resulta crucial. De otra manera, nos encontrar\u00edamos con una situaci\u00f3n ca\u00f3tica de pura diseminaci\u00f3n, dejando la puerta abierta para que penetren otros intentos de rearticulaci\u00f3n por parte de fuerzas no progresivas. Tenemos en efecto muchos ejemplos hist\u00f3ricos de situaciones en las que la crisis del orden dominante conduce a soluciones de derecha. Por lo tanto, es importante que el momento de desidentificaci\u00f3n se vea acompa\u00f1ado de un momento de reidentificaci\u00f3n, y que la cr\u00edtica y desarticulaci\u00f3n de la hegemon\u00eda existente vaya de la mano de un proceso de rearticulaci\u00f3n. Esto es algo que no comprenden aquellos enfoques que se plantean en t\u00e9rminos de reificaci\u00f3n o falsa conciencia, los cuales creen que basta con quitarse de encima el peso de la ideolog\u00eda para dar lugar a un nuevo orden, libre de opresi\u00f3n y poder. Tampoco lo entienden los te\u00f3ricos de la Multitud \u2014si bien en su caso esta incomprensi\u00f3n sucede de otra manera\u2014, quienes creen que su conciencia de oposici\u00f3n no requiere una articulaci\u00f3n pol\u00edtica. De acuerdo con el enfoque basado en la hegemon\u00eda, la realidad social se construye discursivamente y las identidades son siempre el resultado de procesos de identificaci\u00f3n. Es mediante la inserci\u00f3n en pr\u00e1cticas m\u00faltiples y en juegos de lenguaje que se construyen formas espec\u00edficas de individualidad. Lo pol\u00edtico juega un papel estructurante primordial, porque las relaciones sociales son en \u00faltima instancia contingentes y cualquier articulaci\u00f3n prevalente es el resultado de una confrontaci\u00f3n agon\u00edstica cuyo resultado no est\u00e1 previamente decidido. Lo que se necesita es por tanto una estrategia cuyo objetivo sea desarticular la hegemon\u00eda existente por medio de una serie de intervenciones contrahegem\u00f3nicas, para establecer otra m\u00e1s progresiva gracias a un proceso de rearticulaci\u00f3n de elementos nuevos y viejos en una diferente configuraci\u00f3n del poder.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Creo que es importante darnos cuenta de que las diferencias entre los dos enfoques que he presentado surgen de las diferentes ontolog\u00edas que sostienen sus respectivos marcos te\u00f3ricos.\u00a0 La estrategia del \u00e9xodo, basada en una ontolog\u00eda de la inmanencia, supone la posibilidad de un salto redentor hacia una sociedad que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de la pol\u00edtica y la soberan\u00eda, en la cual la Multitud ser\u00eda capaz de forma inmediata de gobernarse a s\u00ed misma y actuar concertadamente sin necesitar la ley ni el Estado, y donde el antagonismo habr\u00eda desaparecido. La estrategia hegem\u00f3nica, en contraste, reconoce que el antagonismo es irreductible, y en consecuencia la objetividad social nunca se puede constituir por completo, a resultas de lo cual el consenso totalmente inclusivo y la democracia absoluta no se pueden lograr nunca. De acuerdo con el punto de vista inmanentista, el terreno ontol\u00f3gico prioritario es un terreno de multiplicidad. En muchos casos, se basa en una ontolog\u00eda vitalista de acuerdo con la cual el mundo f\u00edsico y social se ve enteramente como la expresi\u00f3n de alguna fuerza vital subyacente. El problema que presentan todas las versiones de este punto de vista inmanentista es su incapacidad de dar cuenta del papel que juega la negatividad radical, esto es, el antagonismo. Es cierto que la negaci\u00f3n est\u00e1 presente en todos esos te\u00f3ricos, quienes incluso utilizan el t\u00e9rmino \u201cantagonismo\u201d; pero su negaci\u00f3n no se concibe como una negatividad radical. Se concibe a cambio o bien bajo el modo de una contradicci\u00f3n dial\u00e9ctica, o bien simplemente como una oposici\u00f3n real. Como mostramos en <em>Hegemon\u00eda y estrategia socialista<\/em>, para poder concebir la negaci\u00f3n bajo el modo del antagonismo se requiere un enfoque ontol\u00f3gico diferente, en el cual el territorio ontol\u00f3gico principal sea un territorio de divisi\u00f3n, de unicidad malograda. El antagonismo no se puede comprender cuando se plantea una problem\u00e1tica concibiendo la sociedad como un espacio homog\u00e9neo, porque ello es incompatible con el reconocimiento de la negatividad radical. Como ha enfatizado Ernesto Laclau, los dos polos del antagonismo est\u00e1n ligados por una relaci\u00f3n no-relacional, no pertenecen al mismo espacio de representaci\u00f3n, siendo por tanto heterog\u00e9neos entre s\u00ed. Es de esta heterogeneidad irreductible de donde emergen. Con el fin de abrir espacio a la negatividad radical, lo que necesitamos es abandonar la idea inmanentista de un espacio social homog\u00e9neo saturado, para reconocer el papel de la heterogeneidad. Esto requiere renunciar a la idea de una sociedad que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de la divisi\u00f3n y del poder, que no necesita la ley ni el Estado, en la que la pol\u00edtica, en definitiva, desaparecer\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se podr\u00eda argumentar que la estrategia del \u00e9xodo es la reformulaci\u00f3n, con vocabulario diferente, de la idea de comunismo tal y como la encontramos en Marx. En efecto, hay muchos puntos en com\u00fan en las ideas de los postoperaistas y en la concepci\u00f3n marxista tradicional. Es cierto que para ellos ya no existe el proletariado sino la Multitud, que es el sujeto pol\u00edtico privilegiado; pero en ambos casos se ve el Estado como un aparato monol\u00edtico de dominaci\u00f3n que no puede ser transformado. Ha de \u201cser olvidado\u201d para abrir espacio a una sociedad reconciliada m\u00e1s all\u00e1 de la ley, del poder y de la soberan\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si nuestro enfoque ha sido denominado \u201cposmarxista\u201d, es precisamente porque hemos cuestionado el tipo de ontolog\u00eda que subyace a tal concepci\u00f3n. Al traer a primer plano la dimensi\u00f3n de la negatividad que impide la plena totalizaci\u00f3n de la sociedad, lo que hemos puesto en cuesti\u00f3n es la posibilidad misma de una sociedad reconciliada. Reconocer que el antagonismo es inerradicable implica reconocer que toda forma de orden es necesariamente una forma de hegemon\u00eda, y que el antagonismo no puede ser eliminado: la heterogeneidad antagonista se\u00f1ala el limite de la constituci\u00f3n de la objetividad social. En lo que concierne a la pol\u00edtica, esto significa la necesidad de concebirla en t\u00e9rminos de lucha hegem\u00f3nica entre proyectos en conflicto que buscan encarnar lo universal y definir los par\u00e1metros simb\u00f3licos de la vida social. La hegemon\u00eda se obtiene mediante la construcci\u00f3n de puntos nodales que fijan discursivamente el significado de las instituciones y de las pr\u00e1cticas sociales, y que articulan el \u201csentido com\u00fan\u201d por medio del cual una determinada concepci\u00f3n de la realidad se establece. Se trata de un resultado que siempre ser\u00e1 contingente, precario y susceptible de ser cuestionado por medio de intervenciones contrahegem\u00f3nicas. La pol\u00edtica siempre tendr\u00e1 lugar en un campo atravesado por antagonismos, y concebirla como una forma de \u201cactuar en concertaci\u00f3n\u201d lleva a un borrado de la dimensi\u00f3n ontol\u00f3gica del antagonismo, la cual he propuesto llamar \u201clo pol\u00edtico\u201d. Una intervenci\u00f3n pol\u00edtica adecuada es siempre aquella que se compromete en un cierto aspecto de la hegemon\u00eda existente, con el fin de desarticular\/re-articular sus elementos constitutivos. Nunca puede ser meramente de oposici\u00f3n ni concebirse como una deserci\u00f3n, porque se dirige m\u00e1s bien a re-articular la situaci\u00f3n en una nueva configuraci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otro aspecto importante de la pol\u00edtica hegem\u00f3nica estriba en c\u00f3mo establecer una \u201ccadena de equivalencias\u201d entre varias demandas, con el fin de transformarlas en demandas que cuestionen la estructura de relaciones de poder existente. Es claro que el conjunto de las demandas democr\u00e1ticas que existen en nuestras sociedades no es necesariamente convergente, e incluso unas pueden estar en conflicto con otras. Es por esto que necesitan ser articuladas pol\u00edticamente. Lo que est\u00e1 en juego es la creaci\u00f3n de una identidad com\u00fan, un \u201cnosotros\u201d; lo cual requiere que se determine un \u201cellos\u201d. Esto es algo que tampoco comprenden los varios defensores de la Multitud, quienes parecen creer que \u00e9sta posee una unidad natural que no necesita articulaci\u00f3n pol\u00edtica. De acuerdo con Virno, por ejemplo, la Multitud tiene siempre algo en com\u00fan: el <em>general intellect<\/em>. Su cr\u00edtica a la noci\u00f3n de Pueblo, que Hardt y Negri comparten, por considerarlo homog\u00e9neo y expresi\u00f3n de una voluntad general unitaria que no deja espacio a la multiplicidad, queda totalmente fuera de lugar si pensamos en la construcci\u00f3n del Pueblo mediante una cadena de equivalencias. En este caso, de lo que se trata es de una forma de unidad que respeta la diversidad y que no borra las diferencias. Como hemos enfatizado repetidamente, una relaci\u00f3n de equivalencia no elimina la diferencia, pues entonces tendr\u00edamos simplemente una identidad. Estas diferencias pueden ser sustituidas las unas por las otras tan s\u00f3lo en la medida en que, en tanto diferencias democr\u00e1ticas, se oponen a las fuerzas o discursos que las niegan. Es por esto que la construcci\u00f3n de una voluntad colectiva requiere definir un adversario. Tal adversario no puede ser definido en t\u00e9rminos tan generales como \u201cImperio\u201d o \u201cCapitalismo\u201d, sino en t\u00e9rminos de puntos nodales de poder que necesitan ser puestos como objetivos y transformados con el fin de crear las condiciones de una nueva hegemon\u00eda. Se trata de una \u201cguerra de posiciones\u201d (Gramsci) que necesita ser lanzada en una multiplicidad de lugares. Ello s\u00f3lo se puede hacer estableciendo conexiones entre movimientos sociales, partidos pol\u00edticos y sindicatos. Crear, mediante la construcci\u00f3n de una cadena de equivalencias, una voluntad colectiva que se comprometa en un amplio espectro de instituciones con el fin de transformarlas: \u00e9sta es, desde mi punto de vista, el tipo de cr\u00edtica que deber\u00eda inspirar la pol\u00edtica radical.<\/p>\n<div><br clear=\"all\" \/><\/p>\n<hr align=\"left\" size=\"1\" width=\"33%\" \/>\n<div id=\"ftn1\" style=\"text-align: justify;\">\n<p><a href=\"http:\/\/eipcp.net\/transversal\/0808\/mouffe\/es\/#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><\/a>[1] V\u00e9ase, de Michael Hardt y Antonio Negri, <em>Imperio<\/em>, Paid\u00f3s, Barcelona, 2002; <em>Gu\u00edas. Cinco lecciones en torno a Imperio<\/em>, Paid\u00f3s, Barcelona, 2004; <em>Multitud. Gu\u00eda y democracia en la era del Imperio<\/em>, Debate, Buenos Aires, 2004.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"ftn2\" style=\"text-align: justify;\">\n<p><a href=\"http:\/\/eipcp.net\/transversal\/0808\/mouffe\/es\/#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><\/a>[2] Paolo Virno, <em>Gram\u00e1tica de la multitud. Para un an\u00e1lisis de las formas de vida contempor\u00e1neas<\/em>, Traficantes de Sue\u00f1os, Madrid, 2003. Sobre la misma tem\u00e1tica v\u00e9ase tambi\u00e9n, del mismo autor, <em>Virtuosismo y revoluci\u00f3n. La acci\u00f3n pol\u00edtca en la era del desencanto<\/em>, Traficantes de Sue\u00f1os, Madrid, 2003; y <em>Ambivalencia de la multitud. Entre la innovaci\u00f3n y la creatividad<\/em>, Tinta Lim\u00f3n, Buenos Aires, 2006.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"ftn3\" style=\"text-align: justify;\">\n<p><a href=\"http:\/\/eipcp.net\/transversal\/0808\/mouffe\/es\/#_ftnref3\" name=\"_ftn3\"><\/a>[3] Chantal Mouffe y Ernesto Laclau, <em>Hegemon\u00eda y estrategia socialista. Hacia una radicalizaci\u00f3n de la democracia<\/em>, Siglo XXI, Madrid, 1987.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"ftn4\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/eipcp.net\/transversal\/0808\/mouffe\/es\/#_ftnref4\" name=\"_ftn4\"><\/a>[4] Luc Boltankski y Eve Chiapello, <em>El nuevo esp\u00edritu del capitalismo<\/em>, Akal, Colecci\u00f3n Cuestiones de Antagonismo, Madrid, 2002.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Para aproximarnos a la cuesti\u00f3n que se me ha pedido examinar \u2014\u00bfqu\u00e9 es la cr\u00edtica?\u2014 lo primero que tenemos que hacer necesariamente es decidir qu\u00e9 tipo de cr\u00edtica es la que vamos a tomar en consideraci\u00f3n. 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